Tercer Trimestre 2012
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El arte
de
saber
vivir

 

como
Dios
manda

Por: José Enrique Collazo.

 

El tema saber vivir es un asunto a tratar en toda sociedad y en particular por los cristianos que tenemos mucho que decir acerca del ser humano, su identidad, sus valores, los problemas actuales y el enfoque desde el Cristianismo, a soluciones integrales que puedan ayudar a elevar su dignidad y su lugar en la sociedad. Si descomponemos el título de este trabajo veremos que en él aparecen tres elementos claves que son: el arte, saber vivir, hacerlo como Dios manda. Analice cada una de estas palabras, reúnalas después y tendrá una idea de conjunto más completa. El tema es válido para todos pero lo dedico, especialmente, a la mujer cubana.

Los tiempos cambian, la vida evoluciona, las modas y las costumbres unas pasan y se van, otras regresan modificadas; así vamos haciendo las cosas. Hoy tanto en nuestro terruño como en el resto de la “aldea global” se aprecia una ausencia de los valores religiosos  cristianos, incluyo la moral, fundamentada en los Diez Mandamientos. Dicha ausencia no es un eclipse total, diría más bien parcial, pues por otro lado hay un  retorno a Dios, a lo religioso, a los valores trascendentes, a buscar ‘patrones’ sobre los cuales centrar  la vida. Se vive dentro de un mosaico de criterios y costumbres en diversos aspectos.

Comienzo por situar la condición humana. En artículos sobre la familia he destacado el concepto del matrimonio y la generación de los hijos que deben seguir «lo propio de la especie humana o sea lo especie-específico». Así lo postulan el libro del Génesis y las Ciencias Naturales. Admitimos que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios lo que confiere un alto sentido a nuestra dignidad. Así somos, así nos tenemos que   considerar, así considerar a todo-otro.

Hagamos un poco de historia. Hasta los sesenta nuestros abuelos y padres, muchos de ellos con poca instrucción, nos enseñaban el camino a seguir, decían: “hagan las cosas como Dios manda”. Ellos trataron de vivir según este patrón de vida. Muchos hemos tratado de seguir sus pasos coherentes con los principios cristianos y las reglas de urbanidad, así se enseñaba en las   escuelas. Después la influencia de las iglesias cristianas se redujo al espacio de los templos. Si bien en este siglo hay una mayor apertura faltan centros de enseñanza sistemática desde donde irradiar los valores del  Cristianismo. Estimo que tanto las corrientes del mundo exterior como estas carencias educativas junto a los problemas económicos dan como resultante: la ausencia parcial de la visión cristiana de la vida.

Hoy esta expresión apenas se escucha. Un joven que se acercaba a la fe en una clase me preguntó el significado de esta idea. El resto de los catecúmenos pidió que la explicara. Me preparé para darles una idea lo más clara y precisa posible de su significado. Veamos varias cosas: primero, somos seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios; segundo, la religión proclamada por Cristo es una religión para la vida; tercero, las enseñanzas de Cristo así como los principios morales van a realzar las leyes naturales, es decir, nuestra condición humana. Dios nos enseña a caminar según un proyecto de vida dado a conocer a los primeros seres humanos, así a todos, hasta nuestros días.

La expresión vivir como Dios manda significa:    pensar y formar nuestro pensamiento, nuestra conciencia moral y nuestro quehacer como seres sociales siguiendo sus valores. Recuerdo una expresión sencilla que decían nuestros campesinos con relación a sus hijos e hijas: “pobres pero honrados, en esta casa no entra nada mal habido”. El valor es la decencia que se sustenta en los mandamientos de la Ley de Dios. El cubano de esos tiempos tenía la decencia como uno de los grandes valores, constituía una virtud a cultivar. Se catalogaban a las personas entre otros patrones por su decencia. Esta virtud daba mayor brillo a las mujeres de cualquier edad.

Depaak Chopra sustenta que “la salud espiritual y la responsabilidad moral son dos de los dones más   preciosos que se pueden ofrecer”; su criterio nos sirve como punto de partida para analizar un dilema de estos tiempos: la primacía entre ser o tener. En las sociedades de consumo la carrera por tener y ostentar es un logro vital para muchos, descuidan el arte de ser -lo que nos constituye- y de vivir como Dios manda. En nuestro medio no existe una sociedad de consumo propiamente dicha pero existen sectores de la población que por diversas fuentes y modos obtienen mayores entradas y enseguida a gastar, son consumistas. Parte de estas personas siguen un patrón pragmático: “hay que vivir, hay que ganar el dinero como sea”. Estos tipos de conductas personales y sociales distan de seguir el camino que Dios manda.

Citaré un ejemplo basado en una situación concreta: una tarde esperaba una guagua junto a una doctora embarazada y una mujer joven que era contadora de
una empresa.

Entonces, pasó un turista con una acompañante vestida con ropas y prendas costosas que chocaban a la vista. Ellas comentaron que con su trabajo no podían lucir esas cosas. Una dijo: hay que
tirarse por la calle del medio. Con cierto temor les dije: ¿Han pensado en sus hijos?, ¿qué dirán de sus mamás sus amiguitos en la escuela o en el barrio?. Las dos dijeron: usted tiene razón hay que pensar primero en el valor moral de una madre antes que en esos lujos.

El dilema entre el ser y el tener es un reto para todos, así como el modo de obtener las necesarias ganancias de forma moral y legal. La religión de Cristo nos impulsa a todos a elevar nuestra condición humana luchando con todas las posibilidades de éxito en la vida desde una profesión, oficio, trabajo, familia, vinculados a una comunidad eclesial, a un grupo cultural. Nacimos para desarrollar nuestro ser como persona íntegra y el sano deseo de tener si somos capaces de darles el sentido querido por Dios. Insisto con Chopra… -‘la salud espiritual y la responsabilidad moral son dones preciosos que se pueden ofrecer’-.

Hora es de trabajar con esmero para mostrar a creyentes y no creyentes el valor de la religión de Cristo, de los Diez Mandamientos siempre vigentes pues son los carriles por donde toda persona puede hacer su vida. Sugiero al Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas una nueva línea de trabajo: «la promoción del arte de saber vivir como Dios manda».

 

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DIRECTORA: Sara Vázquez Matar. 

ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.

Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

CONSEJO DE REDACCIÓN:
Edelma Acosta y María del Carmen Vasconcelos.

DISTRIBUCIÓN: Magdalena Moreno.


REDACCIÓN: Casa Laical. Teniente Rey e/ Bernaza y Villegas. Habana Vieja. Teléfono: 863-1767.