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¡Oh, la especie humana!


Por: José Enrique Collazo.


La especie humana el homo sapiens desde que fue diferenciada de los ancestros procedentes de los simios ha ido evolucionando y creciendo, se ha esparcido por el planeta tierra y ya hace viajes al espacio en equipos sofisticados y costosos. Estamos en el año 2016 de la era cristiana y junto a los grandes avances de las ciencias, la tecnología, las humanidades y los terribles mass media cada día hay una nueva noticia buena y una mala noticia.

Tengo setenta y seis años y como biólogo me gusta estar al día de los avances que beneficien al ser humano para salvar vidas y/o mejorar su calidad. Como católico siempre he intentado ‘compaginar’ la ciencia con los principios del cristianismo, cada cual en su nivel. Hay adelantos en los medios diagnósticos, tratamientos de última generación que ayudan bastante al mejoramiento humano. Hay otras tendencias que ‘distorsionan’ lo esencial de la especie y de la conciencia moral de la persona. Esto hace «involucionar» a nuestro homo sapiens del siglo XXI. Esta es parte de la realidad del ‘human way of life’ que forma el modo de vida del entramado social.
La imagen de la especie humana hasta mediados del siglo XX era ‘estándar’ como media aritmética. Estaba el matrimonio heterosexual como matriz especie-específica, la tenencia de hijos, la parejita preferentemente dada la economía del matrimonio; luego, empezó a abrirse el diapasón con los matrimonios consensuales o uniones eventuales sin mayor compromiso, la violación de la monogamia conocida en nuestro medio como ‘tarro’ y tantas desviaciones del patrón familiar. A las familias que se mantenían unidas, estables y de convivencia armónica se les llama ‘funcionales’… todavía hoy se les cataloga así.

Entró a jugar su papel ‘el matrimonio o unión’ de uno de los cónyuges divorciados con otro/a, sí convivían bajo el mismo techo se les llama ‘familias extendidas’. Se daba el caso, algo frecuente, de las experiencias de ‘amor libre’ de varias formas, una de ellas con el otro habiendo estado casado y con hijo/s. Hasta aquí las principales variantes de lo pudiera considerarse ‘habitual’ de la especie. En la década de los 80 del siglo pasado irrumpe violentamente el SIDA, atacando principalmente a los homosexuales y bisexuales… ellos tienen gremios donde se asocian y defienden su ‘diversidad’ además de tener una fuerte capacidad económica. Se destapan las relaciones no específicas de la especie y van ganando espacio en la prensa la cual financian, los lobbies en los gobiernos promocionan las relaciones no típicas del homo sapiens. En estos últimos años, la publicidad que se ha dado a estas manifestaciones ha alcanzado primeros lugares, destape por un lado, plata para formar ese ambiente que implican manifestaciones públicas de todo tipo por el otro.

Ya en este siglo está de moda el mal llamado ‘matrimonio igualitario’. Muchos gobiernos presionados por estos poderosos grupos y campañas han ido aprobando ‘legalmente’ un matrimonio entre personas del mismo sexo que no tiene el basamento principal de los seres vivos superiores ‘la procreación’. La cuestión es quedar bien con un grupo de presión que no es mayoritario, pero tiene ‘plata, influencias y osadía’ para lograr sus objetivos. Ahora es noticia de primera plana o de titulares en la tele, la radio e internet… es el show montado a escala mundial. Hay otro problema que se desprende de esta nueva distorsión de la especie que es la adopción de niños/as. Este es un problema más grave de lo que los oportunistas de hoy no se percatan.

He planteado en escritos anteriores que una cosa es «la igualdad de derechos como personas, sin importar su ‘preferencia sexual’ y otra cosa es igualar el matrimonio propio de los seres vivos con esta modalidad que les da garantías legales por un lado, pero sin que se den cuenta que se ‘diferencian’ de lo típico de la especie». La legalidad pudiera ser de otro modo y estarían mejor protegidos, pero según he podido escuchar de personas de cualquier tendencia religiosa, científica o cultural… estas uniones están fuera de lugar. Así decía una doctora joven.
Este trabajo tiene como objetivo principal el destacar lo propio de la especie humana y dar pie a estudiar las nuevas tendencias en su valor actual y el futuro para ellos y para el tejido social. Finalizo con un ejemplo sacado del noticiero de la tele, una investigadora hablaba de su ponencia sobre las magnolias, decía que había dos subespecies, una distante de otra geográficamente. Esto indica la diversidad de la naturaleza sin que ello implique ‘nuevas especies’, son variantes. En cuanto a la ‘diversidad sexual’ dichas variantes pueden generar especies con variantes que pueden establecer diferencias en los genotipos pues hay «matrimonios de homosexuales como ‘tapadera’, los cuales tienen hijos». Los psicólogos, los sociólogos, entre otros, deben estar muy atentos y saber orientar en cuanto a lo que puede ocurrir cuando se marcha por esos derroteros, se hace necesario pues urge “proteger a la especie humana” dando a cada cual su ’debido lugar’ y basados en el respeto a la dignidad de todo otro, al igual que todo otro respete a los que se diferencian de su tendencia sexual.

En un matrimonio heterosexual cada sexo tiene sus genes propios, sus características externas los diferencian bien, su mente, sus pensamientos y sentimientos responden a su sexo, la orientación dada por cada padre/madre responde a una fórmula dada por el Creador a cada ser, haciéndolo uno e irrepetible. El recién nacido y educando eterno va recibiendo ‘los toques’ propios de cada sexo (lo que ve y oye) que le hacen ser lo que es y no incorporar lo que no le es propio.