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La primera santa Carmelita del siglo XXI


Por: Hilda María Marrero, carmelita seglar.

Maravillas Pidal y Chico de Guzmán nació en Madrid, el 4 de noviembre de 1891. Hija de don Luis Pidal -marqués de Pidal y embajador de España ante la Santa Sede - y doña Cristina Chico de Guzmán. Es la última de cuatro hermanos. Es el ambiente de fe profunda vivida en el calor de su hogar eminentemente cristiano que forjaron el espíritu de entrega total al Señor, que esta insigne mujer demostró desde los primeros años de su fructífera vida. En una ocasión expresó: la gracia de la vocación la recibí casi al mismo tiempo que el uso de la razón, sin la más pequeña sombra de duda.

Fueron sus fuentes de inspiración Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y la entrega silenciosa en la vida contemplativa las que la llevaron al Carmelo, al que amó intensamente y entregó todas sus fuerzas. A él entró a los veintisiete años de edad, el 12 de octubre de 1919. Desde este momento se abrieron las puertas del Carmelo del Sagrado Corazón de Jesús y San José del Escorial en Madrid.

Maravillas de Jesús realizó alrededor de once fundaciones, comenzando por el Carmelo del Cerro de los Ángeles, junto al monumento al Corazón de Jesús al que siguieron otras nueve fundaciones de Carmelitas Descalzas en España y en La India.

Su carisma eminentemente contemplativo se tradujo en su gran preocupación por los más necesitados.

En el año 1972, su salud muy quebrantada se iba debilitando. Nunca se quejó, siempre esperaba con un amor infinito la llegada del esposo Jesucristo, y fue así que el miércoles 11 de diciembre, rodeada de su comunidad entraba en la vida y en el gozo eterno del Señor.

Por su espíritu de entrega generosa, amor a su esposo Jesucristo, a la Santa Madre Iglesia, a la Orden del Carmen, sobre la base de sus excepcionales virtudes, san Juan Pablo II la elevó a los altares un 4 de mayo del 2003, inscribiéndola en el catálogo de los santos para gloria de Dios, de la Iglesia Universal y para la Orden del Carmen.

Es un privilegio ser mujer y contar con una santa como la Madre Maravillas de Jesús, modelo de oración y de amor infinito a los hermanos, a la familia, a los niños, en fin, a la vida misma que se traduce en los valores que supo transmitir y los mensajes de amor a Dios que nos legó. De ella son estas ideas:

“Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera, como Dios quiera”.

“Qué tranquilidad da pensar que estamos en manos de Dios, quien nos ama con ese amor infinito, y que Él es quien nos cuida, protege y dispone para todo nuestro mayor bien”.

“Que pequeño parece y es todo lo de esta vida, a esta verdadera luz, y como lo único que importa es que dejemos se cumpla en nosotros plenamente esa adorabilísima voluntad de nuestro Dios”.

“Si Dios nos diese a escoger en algo, no podríamos más que decirle, que lo que preferimos es lo que Él quiera, que sabe tan bien lo que nos conviene, y lo que es a Él más agradable, y nosotros no sabemos nada”.