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EL BLOQUEO DE LAS AVISPAS


Por: Eulalio Sosa

En los últimos tiempos, vemos con mucha satisfacción el gran trabajo que realizan varios periodistas en su interés por ayudar y cooperar en la mejoría de nuestro entorno desde lo económico y social; ellos luchan contra lo mal hecho y las actitudes negativas e irresponsables de muchos. Por ello, hoy quisiéramos destacar algo que ocurrió en La Gallega, una pequeña localidad de la periferia de la ciudad.

Durante años, un panal de avispas se formaba en unos árboles cerca de la escuela primaria y preocupaba a la Dirección del centro. Este año, nuevamente, el panal se formó (como antecedente hay una sobrina de una trabajadora del centro en cuestión que murió por una picada de avispa; la persona era alérgica). Este poblado tiene como hospital más cercano El Naval pero en el horario nocturno la transportación se hace difícil.

La preocupación nuestra era grande, ya había niños que habían sido picados y estaban con tratamiento por la infección en sus manos. El doctor, la enfermera, el personal de la escuela así como también muchos padres y abuelos comenzamos a indagar, a buscar soluciones y a llamar a las diferentes instancias.

Realmente, sería muy triste decir a cuántos lugares se llamaron para tratar de solucionar y evitar males mayores, fue una bola que se movía de un lugar a otro, sin que nadie pudiera resolver. Por ello, yo digo que es como si estuviéramos bloqueados, un bloqueo interno, de nosotros mismos, de nuestra incapacidad para resolver los problemas.

Conversamos con los órganos políticos y, al fin, dimos con una persona que tenía conocimientos sobre el tema y se pudo resolver el problema, quitar el panal para que los niños no peligraran.

Estas cosas nos deben hacer pensar en el nivel de responsabilidad de cada individuo por un entorno más sano. La salud es un bien incalculable y solo con la ayuda de todos podemos lograr mejores condiciones.

El papa Francisco nos dice en su encíclica Laudato Si: La tierra es la casa común, cuidémosla.