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El Señor ha estado grande con nosotras


Por: Magdalena Moreno


Con el lema de nuestro grupo hemos comenzado este artículo sobre el taller La Esperanza. Por ello, una de sus integrantes conversa sobre la significación de este hecho para muchas de estas mujeres que ven la vida desde otra óptica; una de ellas comenta:

Cada día que pasa es un regalo de Dios gracias a lo que vamos viviendo desde el año 1999. Además de aprender a realizar objetos u otras elementos importantes que nos dan la oportunidad, en alguna medida, de mejorar nuestra economía también crecemos espiritualmente. El Taller nos da fortaleza y esperamos con mucha alegría la llegada del viernes para reunirnos e intercambiar sobre cómo nos ha ido la semana y sobre lo aprendido en la semana anterior. Nos comentó que ello es importantísimo para todas las integrantes ya que no solo intercambian conocimientos en materia de manualidades sino además en el orden espiritual. Señaló que también tienen la ocasión de enseñar a otras hermanas en lo relacionado con el tejido y otras manualidades y con ello se sienten útiles. Recalca que siempre que aprenden algo, debemos enseñarlo a otras personas y explica que la responsable del taller, Magdalena Moreno es muy exigente en este aspecto.

Como algo interesante apunta que aquello que elaboran lo ponen en venta a precios módicos; todos pueden adquirirlos y con ese fondo realizan paseos, visitan distintos sitios de recreación, en fin, comparten como una gran familia ya que así se consideran. Nos relata que también apoyan en la comunidad San Judas y San Nicolás, lugar de acogida y de reunión, en los distintos tiempos litúrgicos. Por ejemplo, hacen flores de tela para regalárselas a todas las hermanas que asisten a la Eucaristía de las 8:00 a.m. y de las 9:30 a.m. el Día de Las Madres. En Pentecostés confeccionan palomas con los Dones del Espíritu Santo y las obsequian a todos los que asisten a las misas del día; igualmente en Adviento y en Cuaresma contribuyen y con ello van comprendiendo la significación de cada momento importante que vive la Iglesia y crecen en la fe. Por todo lo vivido, esta hermana desea dar las gracias a Dios y al Movimiento de Mujeres Católicas por su apoyo constante y por enseñarles que Dios las ama, que son hijas de Él y por ello son dignas.