Cuarto Trimestre 2012

 

 

 

La Entrevista.

Por: Caridad Zayas

Aurora Pérez Rodríguez es una mujer de hoy que como muchas otras cubanas cuida de su familia, trabaja y sueña pero la distingue la puesta en práctica del mensaje evangélico en su vida y el deseo de servir a los hermanos compartiendo con ellos gozos, tristezas y esperanzas.
Para conocer acerca de su tarea evangelizadora, nosotras conversa con esta reglana comprometida con Cristo y con los más necesitados.

Usted es referencia para sus hermanos en Cristo  por su labor apostólica y fidelidad a la Iglesia.
¿Puede hablarnos sobre sus comienzos en la misión evangelizadora y las características de esta labor?

Me es difícil hablar de mí y después de escucharte lo es más porque somos pecadores, pero debo ante todo decir que como cristiana he sido muy perdonada y si hay virtud en ello se lo debo al Señor al instituir el sacramento de la Reconciliación que nos permite revisarnos, arrepentirnos, confesarnos y ya perdonadas nuestras culpas recomenzar con el entusiasmo de los convertidos.

Recibí el don de la fe cuando era niña y tuve muchos ejemplos a seguir tanto en mi hogar como en el colegio La Milagrosa, con las Hijas de la Caridad, aunque sólo estuve allí tres cursos. En una ocasión mi padre me dijo que cuando cumpliera 15 años podría ir a misa sin depender de otra persona. En 1962, a pesar de la hostilidad contra los que acudían a la Iglesia comencé a asistir asiduamente con mi hermana Margarita al Santuario de Regla. Al poco tiempo estábamos como aspirantes preparándonos para ingresar en la Juventud de Acción Católica que, aunque oficialmente disuelta, seguía funcionando en muchas parroquias. Después de la iniciación fui catequista de niños, de adolescentes y de los padres de los niños que venían a la catequesis. También anunciaba
a Jesús en las visitas a los que recientemente habían recibido el sacramento del bautismo, a los peregrinos en la parroquia y en las obras de teatro.

El padre Ángel Varela nos alentaba y guiaba en la acción pastoral y cultural. Manuel Hernández y Ángel Álvarez -hoy diáconos- dirigían el grupo juvenil. El grupo de jóvenes contaba con un sacerdote que nos atendía; preparábamos temas y programábamos actividades que se cumplían en las comunidades. Fuimos muy apoyados.

Me casé en 1969 con Osvaldo Mesa, también católico y muy comprometido con la labor pastoral. Ya desde novios integramos el Equipo Diocesano de Jóvenes. Ambos nos apoyábamos y compartíamos las actividades; vivíamos nuestra realidad desde el evangelio y tratábamos de transmitirla a los jóvenes.
Hay otras vivencias en las que se entrelazan la actividad social, laboral y pastoral que dan nuestra imagen de personas de fe: el matrimonio, la graduación, el trabajo profesional, los hijos.

Sufrimos y gracias a Dios superamos los procesos de depuración, la U.M.A.P. y otros no menos dolorosos. Por lógica de la vida pasamos después de casados a trabajar en el grupo de matrimonios de la comunidad y participamos en la creación de las Vicarías, la formación del Apostolado Seglar Organizado -A.S.O-, la Reflexión Eclesial Cubana -R.E.C-, el Encuentro Nacional Eclesial Cubano -E.N.E.C- y Cáritas. Juntos también vivimos otra experiencia enriquecedora: el recibir la comunión de manos de Juan Pablo II en la misa del 25 de enero del 98. 

La labor evangelizadora que siempre ha llevado a cabo propició su participación en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano -ENEC– realizado en el año 1986. Quisiera que usted como protagonista valorara este encuentro a la luz de nuestro hoy.

 Es importante destacar que el Encuentro Nacional Eclesial Cubano -E.N.E.C- fue un proceso y no sólo un evento con delegados de todas las diócesis.
Le precedió la Reflexión Eclesial Cubana -R.E.C-  que abarcó todos los rincones de la isla, en la que se preguntó, se discutió y profundizó en el ser y el quehacer de cada comunidad y de la Iglesia cubana. Una Iglesia sin recursos, confrontada y atacada en muchos de sus miembros pero que unida y comprometida en su misión permanecía fiel a su fundador, Jesucristo.
La alegría, la oración y el entusiasmo inmenso por trabajar y servir reinaron durante toda aquella semana de celebración tanto en los delegados como en el personal de apoyo. El Espíritu estaba allí, se sentía, nos iba transformando. Monseñor Pironio lo calificó como un Pentecostés para la Iglesia Cubana y así lo sentí yo también.


El E.N.E.C proclamó que nuestra Iglesia quería ser orante, misionera y encarnada pero también dialogante, participativa, unida. ¿Qué ha pasado en estos 26 años?

Funcionan casas de misión y de oración en zonas urbanas y rurales que llevan el mensaje de Jesús a muchos lugares donde no existen templos. Contamos hoy con prestigiosas publicaciones católicas donde encontramos temas variados y, en ocasiones, polémicos en las que escriben católicos y no católicos en franca actitud de diálogo. La acción caritativa de la Iglesia se institucionalizó; se fundó Cáritas Cubana y en las diócesis surgieron Movimientos laicales, tales como: Mujeres Católicas, Trabajadores Cristianos, Pro-Vida, Familiar Cristiano; todos en apoyo a la acción pastoral.

La Iglesia ha conquistado espacios de participación y también corazones. Los tiempos han cambiado y las condiciones también. La celebración del Jubileo por los 400 años  del hallazgo y presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad  lo evidenció.

Conocemos de su trabajo en Cáritas con los adultos de la Tercera Edad. Pudiera hablarnos de esta labor con esa población que se va acrecentando en nuestro país y nos señalara, a su juicio, logros y limitaciones.

Cáritas -institución de la Iglesia Católica que desarrolla el ministerio de la caridad- organiza y promueve la acción solidaria de la Iglesia fundamentalmente hacia los más pobres; hombres y mujeres de fe trabajan en su comunidad compartiendo lo que tienen y buscando recursos para ayudar, asistir y promover al que lo necesite.

El primer Programa que funcionó fue el de la Tercera Edad para aliviar la situación de muchos ancianos en la década del 90. Pronto fuimos apoyados en la creación de proyectos más abarcadores. El objetivo básico es que el Adulto Mayor se sienta reconocido y amado y, en consecuencia, persona con dignidad. Entre los logros del Programa están la ayuda a muchos ancianos que han sentido el amor de Dios a través de la dedicación y el respeto que les brinda el equipo de Cáritas de cada comunidad, formado por el sacerdote y un grupo de laicos con vocación de servicio y la creación de un sistema de capacitación en el que participan especialistas altamente calificados que utiliza una red de formadores facilitadores para llegar a los responsables, animadores, voluntarios y con ello ser más eficientes y conocedores en nuestro apostolado.

Las limitaciones son muchas. No se puede abarcar a todos los necesitados ni todas las necesidades. Queda trasladar nuestra visión de la realidad para que se tomen acciones de justicia que no puede resolver la caridad y que permitan al anciano una mejor protección e integración a la familia y la sociedad.

Aurora, la revista NOSOTRAS está dirigida fundamentalmente a las mujeres católicas pero cuenta ya con un público diverso. Como discípula de Jesús, ¿le gustaría enviar un mensaje a los lectores?

 Especialmente a ellas les digo que estén felices y orgullosas de ser mujeres y de pertenecer a la Iglesia. Ayer, muchos templos no se cerraron en Cuba por la constancia de las mujeres católicas en mantener y difundir el mensaje de Jesús. Hoy, hay mucho que hacer en la evangelización, en la catequesis, en el trabajo de Cáritas. Me viene a la mente la carta del apóstol Santiago donde nos dice:

  “Son las obras las que hacen justo al hombre y no  sólo la fe”  (Santiago 2, 24).

Todos debemos ser solidarios. Aquellos que hacen el bien y ayudan a otros, aunque no lo sepan, han recibido el mensaje de salvación.

 

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DIRECTORA:
Sara Vázquez Matar. 

ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

CONSEJO DE REDACCIÓN: Edelma Acosta y María del Carmen Vasconcelos.

DISTRIBUCIÓN: Magdalena Moreno.


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