Cuarto Trimestre 2012

 

 

Pueden los Cristianos Participar en las Actividades Políticas de su País?

… “La política es en un aspecto, aunque no el único, que exige vivir el compromiso cristiano de  servicio a los demás”.            
                                                                                      Pablo VI,  Octogesima Adveniens, 46.

Síntesis elaborada por Eulalio Sosa Fellové

 

Para ello es necesario consultar la “Nota Doctrinal Sobre Algunas Cuestiones Relativas al Compromiso y la Conducta de los Católicos en la Vida Política”, aprobada por S.S. Juan Pablo II, el 21 de Noviembre de 2002 y propuesta por el entonces Prefecto para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger, hoy su S.S. Benedicto XVI. A continuación destacamos algunos de sus planteamientos:

 

Con el título “Una Enseñanza Constante” se expresa lo siguiente:<<El compromiso del cristiano en el mundo, en dos mil años de historia, se ha expresado en diferentes modos. Uno de ellos ha sido el de la participación en la acción política… La Iglesia venera entre sus Santos a numerosos hombres y mujeres que han servido a Dios a través de su generoso compromiso en las actividades políticas y de gobierno. Entre ellos, Santo Tomás Moro, proclamado Patrón de los Gobernantes y Políticos, que supo testimoniar hasta el martirio la inalienable dignidad de la conciencia… afirmó con su vida y su muerte que el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral>>
Más adelante con el título de “Algunos Puntos Críticos en el Actual Debate Cultural y Político” se expresa: …<<Se puede verificar hoy un cierto relativismo cultural, que se hace evidente en la teorización y defensa del pluralismo ético, que determina la disolución de la razón y los principios de la ley moral natural… Al mismo tiempo, invocando engañosamente la tolerancia, se pide a una buena parte de los ciudadanos -incluidos los católicos- que renuncien a contribuir a la vida social y política de sus propios Países… Esta concepción relativista del pluralismo no tiene nada que ver con la legítima libertad de los ciudadanos católicos de elegir entre las opiniones políticas compatibles con la fe y la ley moral natural, aquella que, según el propio criterio, se conforma mejor a las exigencias del bien común. La libertad política no está ni puede estar basada en la idea relativista según la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas y tienen el mismo valor, sino sobre el hecho de que las actividades políticas apuntan caso por caso hacia la realización extremadamente concreta del verdadero bien humano y social en un contexto histórico, geográfico, económico, tecnológico y cultural bien determinado>>. En este mismo aspecto más adelante se destaca: <<No es tarea de la Iglesia formular soluciones concretas -y menos aún soluciones únicas- para cuestiones temporales, que Dios ha dejado al juicio libre y responsable de cada uno.  

Sin embargo, la Iglesia tiene el derecho y el deber de pronunciar juicios morales sobre realidades temporales cuando lo exija la fe o la ley moral… La Iglesia es consciente de que la vía de la democracia, aunque sin dudas expresa mejor la participación directa de los ciudadanos en las opciones políticas, sólo se hace posible en la medida en que se funda sobre una correcta concepción de la persona… Como enseña el Concilio Vaticano II, “la tutela de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y el gobierno de la cosa pública.>>

Además el documento enfatiza que: <<Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad… Hay que insistir en el deber de respetar y proteger los derechos del embrión humano… debe ser salvaguardada la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas del sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad… Así también la libertad de los padres en la educación de sus hijos es un derecho inalienable, reconocido además en la Declaraciones internacionales de los derechos humanos... No puede quedar fuera de este elenco el derecho a la libertad religiosa y el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común, en el respeto de la justicia social, del principio de solidaridad humana y de subsidiariedad, según el cual deben ser reconocidos, respetados y promovidos los derechos de las personas, de las familias y de las asociaciones, así como su ejercicio.

Finalmente como no contemplar el gran tema de la paz… La paz es siempre obra de la justicia y efecto de la caridad, exige el rechazo radical y absoluto de la violencia y el terrorismo y requiere un compromiso constante y vigilante por parte de los que tienen la responsabilidad política>>.

El documento termina con una Conclusión, que en sus palabras finales nos expresa: <<Alégrense los fieles cristianos de poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios>>

 

Luego, respondiendo a nuestra pregunta de inicio: ¿Pueden los cristianos participar en las actividades políticas de su país? Este documento es muy claro en este sentido y los cristianos podemos participar con nuestras potencialidades en la vida social y política del país..

 

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DIRECTORA:
Sara Vázquez Matar. 

ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

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