Cuarto Trimestre 2012

 

20 de Octubre día de la cubanidad.

Por : Antonio Miguel Fontela

 

Constituye una temeridad abordar tópicos amplios en escasas líneas. El autor es el primero en reconocer que el intento estará permeado de omisiones dadas por el espacio y por la impericia, sin embargo, estimulado por el sentimiento de libertad que entraña la efeméride, redacta este artículo para hablar de lo tuyo, de lo mío, de lo nuestro en un día que marca el instante en que los cubanos exhibieron sin cautela sus deseos de libertad.

La cultura cubana comienza a forjarse con el nacimiento del criollo, no obstante, por la relevancia histórica del suceso el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros declaró:

Instituir el 20 de octubre como "DIA DE LA CULTURA CUBANA" en conmemoración del 20 de octubre de 1868, fecha en que las tropas mambisas al mando de  Carlos Manuel de Céspedes liberaron la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por vez primera nuestro Himno Nacional, La Bayamesa”. (Decreto No. 74 del 22 de agosto de 1980.)

El himno de Bayamo es uno de los tres símbolos nacionales. Fue redactado por Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), quien alcanzó el grado de Mayor General del Ejército Libertador y orquestado por el mestizo Manuel Muñoz Cedeño, considerado uno de los más destacados músicos cubanos del siglo XIX.

Aunque el día de la cultura nace por el himno de los bayameses, este hecho no significa que sea una fecha dedicada exclusivamente a la música cubana. La cultura es mucho más que el conglomerado melódico de una nación. Cultura es un concepto abarcador y trasciende las fronteras musicales. Es absolutamente todo lo que ha hecho el hombre sobre la naturaleza. Todo: obra y relación con el entorno.

conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social entre otros.”

Es ese universo autóctono que no se impone, no se transfiere, no se cambia ni se reprime, no pertenece a un grupo, clase social, doctrina religiosa o partido político y es la resultante de muchas culturas.

Literatura, artes plásticas, desarrollo científico, arquitectura, costumbres, cocina, modas, fiestas populares, tradición, religiones, deportes, aficiones, lenguaje coloquial, y por supuesto: la música, forman parte de la cultura y se entrelazan como ladrillos de una monumental construcción que, lejos de ser indestructible, se enriquece de modo tenaz y sistemático, con aliento       
propio, adueñándose a cada instante de nuevos elementos constituyentes. Por lo tanto la Cultura Nacional es todo lo nuestro que sea edificante.

Son manifestaciones propias de nuestra cultura las procesiones, las comparsas, los cierres de Trocha. También lo son la solidaridad del cubano, su fácil comunicación y la sinceridad de su trato.

La vulgaridad, la violencia, el irrespeto, la drogadicción, el chisme, la desvergüenza, la promiscuidad, la doble moral y el machismo no pertenecen a nuestra cultura. Tampoco se incluyen la discriminación racial, religiosa, política o sexual.

Quien desee conocer a Cuba, debe leerse Las impuras, de Miguel de Carrión; Mi tío el empleado, de Ramón Meza; Cuba y su evolución colonial, de Francisco Figueras; Hombres sin mujer, de Carlos Montenegro; Contrabando, de Enrique Serpa; El siglo de las luces, de Alejo Carpentier; Máscaras, de Eduardo Padura; Pedro Blanco el negrero, de Lino Novás Calvo; Tres tristes tigres, de José Cabrera Infante; Paradiso, de José Lezama Lima; Papaíto Mayarí, de Miguel de Marcos y por último no puede omitirse la consulta de la monumental obra en quince tomos Cuba: Economía y Sociedad, del siempre postergado Leví Marrero.y Artiles.

Lamentablemente para algunos, a la cultura natal no se renuncia por más pasaportes foráneos que se posean, ella constituye el ADN espiritual del individuo.
Es oportuno indicar que hombre culto es toda persona dueña de un conocimiento amplio, humanista y capaz de transmitirlo.

Como integrantes de un imaginario equipo nacional de Cubanos Cultos para Todos los Tiempos deben nominarse a: José Julián Martí Pérez, Carlos Juan Finlay y Barrés, Tomás José Domingo Rafael del Rosario Romay y Chacón, Felipe Poey Aloy, José Agustín Caballero y Rodríguez de la Barrera, Félix Varela y Morales, José María Heredia y Heredia,

Emilio Roig de Leuchsenring, Fernando Ortiz Fernández, Nicolás Cristóbal Guillén Batista, Ernesto Sixto de la Asunción Lecuona y Casado, Gonzalo Roig Lobo, Leopoldo Romañach Guillén, Alejo Carpentier y Valmont, Amelia Peláez del Casal, José María Andrés Fernando Lezama Lima, Wifredo Oscar de la Concepción Lam y Castilla, José Raúl Capablanca y Graupera, Jorge Mañach y Robato, Dulce María Loynaz Muñoz, Zenaida Bárbara Castro Romeu, Gregorio José Germán Piniella Vázquez de Mella (Germán Pinelli), Beatriz Maggi Betancourt, Armando García Menocal, Roberto Fabelo Pérez, Lisandro Otero González, Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo (Alicia Alonso), María Dolores Ortiz Díaz, Concepción Campa Huergo, Eusebio Leal Spengler, Daniel M. Taboada Espiniella, Cintio Vitier Bolaños y Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal.

Además hay que tener en cuenta a los menos citados: Juan Manuel Sánchez de Bustamante y García del Barrio, Tranquilino Sandalio de Noda Martínez, Álvaro Reynoso Valdés, Miguel Coyula Llaguno, Dulce María Escalona Almeida y Manuel Francisco Gran y Gilledo.

Por último, es preciso agregar a los olvidados: Lydia Cabrera Marcaida, Aurelio Ángel Baldor de la Vega, Leví Marrero y Artiles, Manuel Moreno Fraginals, Mario Octavio González Rodríguez, Úrsula Hilaria Celia de la Caridad de la Santísima Trinidad Cruz Alfonso (Celia Cruz) y Guillermo Cabrera Infante.

Es inevitable que al escribir, se sueñe, y el autor vislumbra un 20 de octubre en el cual se inaugure un monumento al Cubano Culto Desconocido, donde arda una llama eterna dedicada a los médicos, deportistas, maestros, científicos, técnicos y artistas que nunca dejaron de amar a su patria y compartieron su sapiencia con el ciudadano común, sin tener en cuenta el lugar donde hayan fallecido.


Pedro Figueredo Cisneros



Lidya Cabrera Marcaida


Leví Marrero y Artiles

 

Fernándo Ortiz Fernández


Dulce María Loynaz

 

José Lezama Lima

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DIRECTORA:
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ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
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NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

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