Cuarto Trimestre 2012

 

 

A lo largo de la era cristiana, la naturaleza humana y divina de Cristo ha sido tema de inspiración para innumerables artistas. Hoy mostramos dos ejemplos que son paradigmas por su historia, belleza y grandiosidad.

Por: Adrián Pérez

El Cristo Redentor

En 1859 el sacerdote Pedro María Boss y la *Princesa Isabel sugirieron, por primera vez, que se construyese un monumento religioso en la ciudad brasileña de Río de Janerio.

Esta idea no se retomó hasta 1921, cuando se conmemoraban los cien años de la independencia de Brasil. El lugar escogido fue el monte Corcovado. Para materializar tal obra se contó con el ingeniero, autor del proyecto, Heitor da Silva, el artista plástico Carlos Oswald, quien dio el toque final al diseño del monumento y con el escultor francés Paul Landowsky para que realizara la estatua.

El cuatro de abril de 1922 fue colocada la primera piedra y en 1926 comenzaron las obras. La idea final era regalarle a la ciudad un Cristo que les mostrase a todos con sus brazos extendidos -en forma de cruz latina- el sacrificio que por amor nos trajo la salvación. La estatua fue esculpida en Francia por piezas y luego trasladadas en barco hacia Río donde fueron transportadas en un ferrocarril hasta la cima del Corcovado para ser ensambladas.

El Cristo situado a 713 metros sobre el nivel del mar posee una altura de 30 metros y 700 toneladas de peso; realizado en granito rojo, descansa sobre un pedestal de seis metros de altura de igual material pero en negro. A sus pies se encuentra un mirador desde el cual se divisa toda la ciudad y al que se accede por una carretera situada en la parte trasera de la montaña o se puede tomar el funicular, vehículo impulsado por un cable.

Esta majestuosa obra donde se combinan ingeniería, arquitectura y escultura, tiene entre sus logros que durante los trabajos de construcción nadie muriese por accidente. La estructura de la estatua con poco espacio en su base para el andamio, sus brazos extendidos al vacío, la cabeza -con un peso de 30 toneladas- inclinada hacia delante es un desafío a la ingeniería y si a ello se le suman los fuertes vientos bajo los cuales se realizaban las tareas se ratifica que las condiciones de trabajos fueran catalogadas de “titánicas”.

El 12 de octubre de 1931 después de cinco años de trabajo fue inaugurada esta obra colosal. Estaba previsto que el sistema de iluminación se realizara desde la ciudad de Nápoles, Italia, con una señal eléctrica, pero el mal tiempo imposibilitó la gran hazaña, ejecutándose ésta desde el propio lugar.

El Cristo, símbolo de Río, ha sido restaurado en tres ocasiones: 1980 con motivo de la visita del Beato Juan Pablo II, en 1990 y 2011. En el 2003 se inauguró un sistema de escaleras eléctricas que facilitan al visitante el acceso a la plataforma donde se eleva la estatua.

El 7 de julio del 2007, el Cristo Redentor fue declarado como una de las “siete maravillas del mundo moderno” y en el 2009, patrimonio histórico y artístico de Brasil ya que es un lugar de peregrinaje para creyentes y recibe 2 millones de turistas al año.

Próximamente en el 2013 se celebrará en Río de Janeiro la “Jornada Mundial de la Juventud” y nuevamente el Cristo acogerá a millones de jóvenes católicos de todo el mundo entre sus brazos.

 

El Cristo de La Habana

En el año 1957, se dieron las bases para realizar un concurso internacional con vistas a la creación de una estatua de Cristo de grandes proporciones que sería situada a la entrada de la bahía habanera. Se presentaron varios proyectos de artistas nacionales y de otros países, siendo finalmente ganadora una cubana: Jilma Madera Dolores, la cual logró esculpir la obra más grande hecha por una mujer.

Al ser aprobado su proyecto, Jilma tuvo que viajar a Italia. En Roma, comenzó esculpiendo en el mármol de Carrara -muy bello por su color blanco- las sesenta y siete piezas que conforman la estatua. Su idea era que al mirar la superficie de la túnica se pudiese apreciar la musculatura de un Jesús obrero. Para ello, usó como modelo a un amigo suyo cuyas facciones mestizas le estamparon cubanía a la obra. Cristo de rostro de labios carnosos y ojos que fueron dejados vacíos para dar la sensación de mirar a todos desde cualquier lugar donde fuese observado. Para los pies tomó como modelo los suyos propios, como si hubiese querido a modo de ofrenda estampar su firma para la posteridad.

Al terminar, todas las piezas fueron bendecidas por el Papa Pío XII y trasladadas luego en barco hacia La Habana.

En la explanada que se extiende desde la Fortaleza de la Cabaña y el Observatorio Nacional, a una altura de 51 metros sobre el nivel del mar fue emplazada esta bella estatua sobre una base de tres metros, en la que la escultora quiso enterrar algunos objetos de la época.

La figura de Cristo con 15 metros de altura yace de pie, con una mano en su pecho señalando su corazón lleno de amor y la otra bendiciendo. Su peso aproximado es de unas 320 toneladas. Su ubicación forma un triángulo que en sus otros dos ángulos se encuentran La Catedral Habanera y el    Santuario de Regla.

Su emplazamiento se realizó un 24 de diciembre de 1958 y al día siguiente -Navidad- fue bendecida por el Cardenal Manuel Arteaga Betancourt, Arzobispo de La Habana, quien participó en el acto contra su voluntad, debido a las malas relaciones que tenía el prelado con el dictador Fulgencio Batista, a sabiendas que éste pretendía ganar apoyo popular con la  instauración de tan bella escultura.

A principio de la década de los sesenta, una tormenta atmosférica produjo una descarga eléctrica que alcanzó la estatua, destruyéndose la parte trasera de la cabeza. Jilma, afectada por el glaucoma, no vaciló en reparar personalmente el daño e instaló un pararrayos, ya que la obra no contaba con ninguno.

El pasado año comenzaron las acciones de restauración a la estatua con vistas a su 55 aniversario, así se exalta la belleza de uno de los grandes símbolos que poseen los habaneros: su Cristo de la bahía.

 

*Princesa Isabel: Nace 29 de Julio de 1846. Regente del Imperio y Emperatriz de jure de Brasil. Conocida como la Redentoraya que abolió la esclavitud en Brasil, enfrentando a la familia imperial con los terratenientes esclavistas. Muere en el exilio el 14 de noviembre de 1921.

 

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DIRECTORA:
Sara Vázquez Matar. 

ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

CONSEJO DE REDACCIÓN: Edelma Acosta y María del Carmen Vasconcelos.

DISTRIBUCIÓN: Magdalena Moreno.


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