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ETTY HILLESUM
Amsterdam, 1914 – Auschwitz, 1943


Por: Jesús Bayo Mayor, fms.


Etty (Ester) nació el 15 de enero de 1914 en Middelburg, cerca de Amsterdam (Holanda). Hija de Levie (Luis) Hillesum (de origen alemán-judío) y de Riva (Rebeca) Bernstein (de origen ruso-judío) quienes pertenecían a la pequeña burguesía judía. Tuvieron tres hijos: Etty (Ester), Jaap(Jacob) y Mischa (Michael). El padre era doctor en lenguas clásicas y ejerció como profesor de griego y latín en Hilversum y fue rector en el Instituto de Deventer. La familia trasladó su residencia a varios lugares según la época: Tiel, Winschoten, Deventer (desde 1924). Durante los años de residencia y estudio en Deventer la orientación de Etty no estaba todavía bien definida. Era una muchacha brillante, intensa, que tenía la pasión de la lectura y del estudio de la filosofía. Durante su juventud, la vida universitaria transcurre en Amsterdam donde se licencia en jurisprudencia, se matricula en la facultad de lenguas eslavas, se interesa por los estudios de psicología y por el aprendizaje del idioma ruso. Lee con pasión a Jung, Rilke, Dostoevskij, Tolstoi, etc., mientras en la universidad entra en contacto con la resistencia estudiantil de izquierdas.

En el mes de enero de 1941 conoce a Julius Spier (también de origen judío), una personalidad carismática que impactó y estimuló a Etty en su vida espiritual. Spier fue su terapeuta, guía y amigo. Etty lo admiró en diversos momentos de su vida por ser su paciente, amiga y asistente, secretaria, amante y compañera intelectual. Ella lo considerará como “partero de su alma”. Este encuentro influye en la evolución de su sensibilidad en una dirección marcadamente espiritual. Etty llegó a encontrar lo esencial y verdadero en el conocimiento de sí misma, pasó de lo humano a lo divino experimentando a Dios en su fragilidad y en su interioridad.

Trabajó durante un periodo en una sección del Consejo Judío de Ámsterdam, que había nacido bajo la presión de los alemanes y hacía de puente entre los nazis y la población judía. El 30 de julio de 1942 se trasladó voluntariamente al campo de Westerbork como funcionaria para servir como asistente social a la población que estaba en tránsito hacia otros campos de exterminio. Por motivos de enfermedad se ve obligada a regresar a Amsterdam el 14 de agosto, donde pasó largos periodos de convalecencia. El 15 de septiembre de 1942 murió Spier en Amsterdam, a quien ella asistió en sus últimos días. Finalmente, el 5 de junio de 1943 retorna definitivamente Westerbork, donde permaneció sirviendo, hasta que sufrió la “clasificación” y fue deportada.

Ella y toda su familia fueron trasladados al campo de exterminio de Auschwitz el martes 7 de septiembre de 1943. El 30 de noviembre de 1943, un comunicado de la Cruz Roja informaba de su desaparición física. Etty comenzó a escribir su diario el día 8 de marzo de 1941, después de su primera entrevista con Julius Spier, y redactó la última página el 10 de octubre de 1942. En este diario, compuesto por once cuadernos escolares, redactó su itinerario espiritual y dejó plasmadas sus vivencias. El 5 de junio de 1943, antes de partir definitivamente a Westerbork confía sus cuadernos a una amiga, María Tuinzing, quien los entregaría al escritor Klaas Smelik, encargo que cumplió al término de la segunda guerra mundial. El hijo de Smelik, a finales de 1979, los entregó al editor Jan Gaarlandt, quien hizo una primera edición en 1981.

Etty Hillesum nos revela en su Diario que, sin ser oficialmente cristiana, llegó a descubrir al Dios de Jesucristo mediante el acompañamiento espiritual y terapéutico con Julius Spier, así como leyendo la Sagrada Escritura y las Confesiones de san Agustín. Fue una lectora voraz que tenía el afán de encontrar la verdad suprema y adentrarse en su propia interioridad.

En sus escritos (Diario y Cartas) se percibe la influencia de autores tan variados y dispares como Eckart, Ruysbroeck, Kempis, Groote, san Agustín, Kafka, Martín Buber, Bonhoeffer, Dostoievski, Tolstoi, Rilke y Jung. Por otra parte, el principal guía y mentor en su camino humano y espiritual fue Julius Philipp Spier (Frankfurt 1887-Amsterdam, 1942).

Etty, murió a los 29 años, pero nos dejó un testimonio apasionado como buscadora de la verdad. Podemos decir que fue una mística que descubrió en su propio corazón y en el servicio a los demás la belleza del Dios-Amor, en quien encontró sentido pleno su existencia.

SELECCIÓN DE TEXTOS

El sentimiento de la vida es en mí tan fuerte, tan grande, tan sereno, tan lleno de gratitud, que ni por un momento intentaré expresarlo con una sola palabra. ¡Tengo en mí, Dios mío, una felicidad tan completa y perfecta!
(Diario, 6 de septiembre de 1941)

Esto parece paradójico: excluyendo a la muerte de nuestra vida, no vivimos en plenitud; mientras que acogiendo la muerte en el corazón mismo de nuestra vida, ensanchamos y enriquecemos ésta.
(Diario, 3 de julio de 1942)

Encuentro la vida bella y rica de sentido en el mismo momento en que me encuentro a la cabecera de mi amigo muerto -muerto demasiado joven-, y cuando me preparo para ser deportada un día u otro a regiones desconocidas. ¡Dios mío, te estoy tan agradecida por todo! Seguiré viviendo con aquello que, en los muertos, vive para siempre, y volveré a la vida aquello que, en los vivos, está ya muerto. Así, en todo no habrá más que la vida, una gran vida universal, Dios mío.
(Diario, 16 de septiembre de 1942).

Las amenazas exteriores se agravan sin cesar, el terror crece de día en día… Yo me refugio en la oración como si me encontrara en una celda monástica, y salgo de ella más concentrada, más fuerte, más unificada. Y este recurso al riguroso aislamiento de la oración se está convirtiendo para mí en una realidad cada vez más importante y necesaria.
(Diario, 18 de mayo de 1942).

La fuerza, el amor y la confianza en Dios que tenemos en nosotros mismos y que en estos últimos tiempos crecen tan maravillosamente en mí, tenemos que mantenernos constantemente dispuestos a compartirlos con todo el que se cruce, aunque sea por casualidad, en nuestro camino y los necesite… Incluso del sufrimiento se pueden sacar fuerzas… Y para mí, esta entrega de uno mismo no es una resignación, un abandono a la muerte. Se trata, más bien, de sostener la esperanza donde me sea posible y donde Dios me ha puesto.
(Diario, 6 de julio de 1942).

Dios mío, Tú que me has enriquecido tanto, permíteme también dar a manos llenas. Mi vida se ha convertido en un diálogo ininterrumpido contigo, Dios mío, un largo diálogo. Cuando me encuentro en un rincón del campo, con los pies plantados en tu tierra y los ojos elevados hacia tu cielo, el rostro se me inunda a menudo de lágrimas, único exutorio de mi emoción interior y de mi gratitud. También por la noche, cuando acostada en mi litera me recojo en Ti, Dios mío, lágrimas de gratitud inundan a veces mi rostro, y eso es mi oración. (Carta a su amiga y confidente cristiana, Henny Tideman, el 18 de agosto de 1943).

BIBLIOGRAFÍA
LEBEAU, P., Etty Hillesum. Un itinerario espiritual. Amsterdam 1941-Auschwitz 1943