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El Papa Francisco en Cuba


Por: Edelma Acosta Hernández


Conocía al papa Francisco en la reunión del Consejo de la UMOFC, en Roma, donde asistí como miembro del Consejo, representando a Cuba. Fue impactante el encuentro con este Servidor de Cristo; sentí la emoción de los miles de peregrinos que abarrotaban la Plaza de San Pedro. Grande fue también mi alegría cuando Monseñor Parolin, en una misa que presidió para el Consejo, me anunció oficialmente la visita del papa Francisco a Cuba, y, al fin, llegó ese día…

Ha sido un gran regalo de Dios la visita del papa Francisco, compartiendo con nuestro pueblo nuestras alegrías y sufrimientos. A todos nos han llegado sus mensajes, repletos de verdades, expresados con esa sencillez que lo caracteriza. Sus palabras marcaron a los católicos, a los hermanos de otras denominaciones y también a los no creyentes.

Él fue, Mensajero de la Misericordia y por tanto del amor, el perdón, la reconciliación, la justicia y la paz; solo así podremos construir espacios de diálogo que permitan que nuestro pueblo avance.

Resulta interesante destacar que en su vuelo de regreso a Roma, al ser entrevistado sobre el sacerdocio femenino, el papa Francisco dijo: “Eso no puedo hacerlo”. Recordó que el papa san Juan Pablo II, después de largos tiempos de reflexión, lo dejó dicho claramente. ¡No porque las mujeres no tengan la capacidad! Asimismo, observó que en la Iglesia son más importantes las mujeres que los hombres, “porque la Iglesia es mujer. La Iglesia es “la esposa de Jesucristo”. Y la Virgen -precisó- es más importante que los papas, los obispos, y que los curas. Pero, también reconoció que “nosotros estamos un poco retrasados con relación a una elaboración de la teología de la mujer; debemos avanzar en esa teología”.

Como mujeres, estamos muy conscientes de que ocupamos un lugar especial en el corazón y en la mente del papa Francisco quien destaca, en todo momento, el papel importante que tenemos en la Iglesia y en el mundo.