Get Adobe Flash player

El tiempo entre bordados


Por: Thamir


Un saludo de bienvenida a esta nueva sesión que aspira a adentrarnos en el sugestivo camino del Patchwork, mejor conocido en Cuba como “Parche”, y que es el arte de crear motivos agradables a la vista mediante el recorte y la unión de pedazos de tela de diferentes colores, diseños y texturas. En esta elaboración paciente y amorosa de cada pieza damos un merecido y simbólico homenaje a nuestras abuelas y bisabuelas, que con infinito amor y paciencia unían pedacitos de telas de muchos colores bajo la tenue luz de un quinqué.

Existen esencialmente dos tipos de patchwork: el Geométrico, que consiste en coser retazos de cualquier tamaño o figura, uno al lado de otro, hasta formar una pieza o un tapiz del tamaño deseado, empleando en algunos casos, como su nombre indica, figuras geométricas; y el Aplicado, aquí se utilizan pedazos de telas sobre un fondo donde la imaginación y la creatividad logran verdaderas obras de arte.

Los orígenes del patchwork son bastante remotos, tan lejos en la historia como la aparición de las primeras vestimentas hechas de tela. Hace más de 5 000 años ya este trabajo se realizaba en el cercano Oriente y más tarde en Egipto. Después en la Edad Media llega a Europa y de ahí pasa a la América en el siglo XVIII, primeramente, como una gran necesidad debido a la indigencia reinante en las grandes poblaciones quienes con telas viejas, sacos de harina, semillas y pienso trabajaban. Aquí se desarrolló con características propias uniendo las telas, teniendo como guía una marca hecha sobre el fondo y después sin ninguna, recreando la imaginación. Es precisamente el parche americano el que se difunde por todo el mundo con las técnicas más innovadoras de este viejo arte. Pero podemos decir más, existen historias de amor bellísimas alrededor de la confección de estas piezas… porque es eso precisamente: una expresión de amor. Una vez que te enamoras solamente piensas en él, y le dedicas todos tus pensamientos y tu tiempo.

Amigas mías, a partir de ahora comiencen a buscar pedacitos o retazos de telas, todo nos sirve. Veremos que por encanto, entre nuestras manos, surgirá una delicada colcha para envolver al bebé o una pamela antigua; una ola que se levanta retadora, unos pícaros perros, un rayo de sol o un reloj que paciente va marcando el compás de la vida.

Las espero con nuevas ideas y mucho amor