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María entonces dijo al ángel: “¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre?" Contestó el ángel: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible". Dijo María: "Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí lo que has dicho". Después de estas palabras el ángel se retiró”.

(Lucas 1, 34-38)



Al leer el texto de san Lucas, referente al anuncio del Nacimiento del Hijo de Dios, me llama la atención la frase: “Ahí tienes a tu parienta Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible”.

La que no podía tener familia. Cuando se habla de no tener familia, se refieren preferentemente a la mujer. Y ello quiere decir mucho, porque menciona la importancia de la mujer para engendrar la familia. Lucas, con una mirada profunda, realza a María e Isabel, dos mujeres que gozan del privilegio de ser madres, por tanto, creadoras de familia.

No solo la mujer es creadora de familia, el hombre es también creador de familia y añadiríamos más, no solo están ambos en el origen de la familia, sino y principalmente, en la continuación de la familia, y su ideal, en estrecha comunión de amor.

Cuando nace Jesús, nace la familia de José y María, de pareja pasan a “tener familia”, qué gran acontecimiento. Ya no son solo ellos, ahora miran al hijo, y nada menos que es el Hijo de Dios, como le anunció el ángel a María. Lo llenan de amor, de ternura, que se concreta en transmitirle todo lo mejor, y cuando decimos mejor, nos referimos a lo que de verdad vale en esta vida. Sabemos que José y María eran pobres y que su hijo nace pobre, siendo Dios.

La Navidad nos hace reflexionar lo que significa para cada uno de nosotros hoy, el “tener familia”. Creo que cada uno de nosotros debe preguntarse y responder honestamente sobre esta necesaria realidad, pues la sociedad es lo que es la familia.

En los últimos tiempos, nos llama la atención un tema recurrente tanto en los medios de comunicación nacional, como eclesial. La novela televisiva “Cuando el amor no alcanza” abordó el tema de la familia desde las diversas situaciones: buscando la unión para ser felices, departiendo en la mesa, compartiendo alegremente. En los programas de participación, los especialistas de diferentes disciplinas del saber insisten en el tratamiento del tema valores en aras de lograr el crecimiento humano y familiar. En el plano eclesial, por supuesto, el papa Francisco, como Buen Pastor, ha dado la mayor importancia al tema familia, especialmente tratado a través del Sínodo sobre la familia. Y la buena noticia llega hoy, el Papa escribirá una Exhortación Apostólica sobre este tema.

Tener familia es un reto en el mundo de hoy. Cuando ya la tienes, conservarla puede ser, en ocasiones, un desafío mayor. Y qué bueno es tener familia, sentirte orgullosa de ella, sentir que no solo recibes, sino que también das, que eres un miembro importante pues tienes tu lugar y se te respeta este lugar y tú les concedes el lugar a los otros.

En esta Navidad, podemos reflexionar sobre algunos aspectos de lo dicho por el papa Francisco a las familias cubanas en la Catedral de Santiago de Cuba:

“Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar”…

“es en casa donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que cada uno necesita a los demás para salir adelante. Es en casa donde experimentamos el perdón, y estamos invitados continuamente a perdonar, a dejarnos transformar… en casa somos lo que somos y de una u otra manera estamos invitados a buscar lo mejor para los demás”.

“Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena. Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres”.


Tener familia en esta Navidad es una invitación a tener la familia de Jesús, María y José en nuestras casas. Hacer que se sientan en casa, como se sintió el papa Francisco entre los cubanos. Acogerlos en nuestros corazones, escuchar lo que cada uno de ellos nos susurrará al oído para que formemos una familia feliz.

Es una realidad que no todas las familias estarán reunidas bajo un mismo techo, pero nadie nos puede arrebatar el derecho a seguir siendo familia, aunque los miembros anden por diversas partes del mundo, por las razones que sean. Es importante sentirte familia y creer en la importancia de la familia.

Celebremos en familia la Navidad. Durante el tiempo navideño, hablemos sobre la alegría que se experimenta cuando vivimos sobre la base del amor, el dialogo y la comprensión en familia. Traigamos a la mesa los mejores momentos vividos y los mejores momentos que soñamos vivir en el año que se aproxima, el Año Jubilar de la Misericordia

Oremos a Dios para que su misericordia llegue a cada miembro de la familia cubana. Qué su bendición venga sobre nosotros abundantemente porque para Dios nada es imposible.


¡FELIZ NAVIDAD 2015,

FELIZ AÑO NUEVO 2016!