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La Entrevista


Por: Caridad Zayas


Ser discípula de Jesús y misionera en cualquier circunstancia es, sin lugar a dudas, objetivo de vida de Rita María Petrirena Hernández, ingeniera de profesión, cuya labor se encamina, en alguna medida, a contribuir en la búsqueda de nuevas formas para la transmisión de la fe.


Sabemos de su labor en la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba vinculada directamente con el Plan Nacional de Pastoral, pero me gustaría comenzar esta entrevista pidiéndole que nos hablase sobre los comienzos de su relación con Jesús y su conversión.

Nací en La Habana, en el año 1961 en el seno de una familia católica; a los pocos días de nacida recibí el sacramento del bautismo. Fui confirmada de muy pequeña e hice mi Primera Comunión con seis años. Adquirí mi inicial formación cristiana, en la familia. El testimonio de vida de mis padres fue una escuela de valores donde me gustaría destacar la verdad, la responsabilidad y el sacrificio. Mis cinco hermanos (todos son varones) también fueron una escuela para aprender a compartir, a dialogar y saberme manejar en las diferencias. Mi niñez y juventud transcurrieron en un momento donde ser católico en Cuba acarreaba serias dificultades y ello hizo en mí, como en todos los niños y jóvenes de una condición similar, que viviéramos nuestro seguimiento a Jesús de una manera muy radical. Siempre dimos nuestro testimonio de fe explícitamente, aunque ello suponía ir contracorriente.

La Iglesia de manera muy especial nos acompañó en este camino de fe. Se hace necesario señalar que en los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas hallamos siempre acompañamiento y cercanía.

¿A qué llamamos servicio pastoral y qué elementos distinguen al actual Plan Nacional de Pastoral?

La pastoral es la acción que realiza la Iglesia para realizar su Misión en el mundo; ¿y qué es la Misión? pues que no es otra cosa que hacer presente a Jesucristo y su Evangelio.

Un plan pastoral es un instrumento al servicio de la evangelización, es decir, de la misión de la iglesia: la evangelización.

Este plan pastoral que abarca el período de 2014 a 2020 tiene como novedad la invitación a vivir un proceso personal y como Iglesia. Estamos invitados a recorrer un camino como discípulos de Jesús. Como todo caminar no estará exento de dificultades pero lo recorreremos confiados en que Dios camina junto a nosotros. El plan pastoral nos exhorta a un encuentro personal con Jesucristo, encuentro que cambiará nuestra vida de manera radical y nos impulsará a anunciar con nuestro testimonio la alegría de habernos dejado encontrar con Aquel que nos ha amado desde siempre y ello nos hace portadores de un mensaje de esperanza para todos.

Todo bautizado está convocado a anunciar la Buena Nueva al mundo, es decir, evangelizar. Por su compromiso y experiencia en la misión, pudiera señalarnos ¿cuáles son los desafíos que debemos afrontar en la Cuba de hoy para cumplir esta encomienda?

El gran desafío es ser auténticos discípulos de Jesús; no basta en estos tiempos ser un buen creyente. El discipulado significa estar configurado con el Maestro y ello supone un corazón lleno de misericordia que gasta su vida haciendo de este mundo un lugar más humano, más hospitalario, más justo, donde exista un espacio para todos. El gran desafío es hacer más presente el Reino de Dios en todas partes, pero principalmente donde hay más dolor y sufrimiento.

¿Podría usted compartir con Nosotras algunos de estos momentos especiales en el orden personal o comunitario donde su fe haya salido, finalmente, fortalecida y renovada?

Una experiencia de fe que fue personal, pero a la vez también comunitaria aconteció con la peregrinación de la imagen de la Virgen Mambisa, durante el Trienio que preparó la celebración de los 400 años del hallazgo y presencia de la Virgen de la Caridad como Madre de Cuba. Fue algo inolvidable ver cómo nuestras comunidades se prepararon para ser puente entre la Iglesia y este pueblo cubano que ama a la Virgen de manera tan entrañable. Observar cómo niños y ancianos, hombres y mujeres, militares y civiles, artistas y gente sencilla, todos, acudían a la Madre para orar, para pedir cosas buenas fue, indudablemente, una Gracia de Dios.

¿Cómo definiría a la Iglesia cubana actual?

Creo que somos una Iglesia misionera. Hemos salido de nuestros templos para llevar la Buena Noticia a aquellos lugares donde no había llegado nunca la Palabra de Dios. Pienso que el Papa Francisco con ese deseo de invitarnos a ser una “Iglesia en salida” viene a renovar y actualizar en nosotros esa opción de salir al encuentro de las personas para decirles palabras de esperanza y acompañar desde nuestra propia limitación.

Considero también que somos una Iglesia cercana, pues así normalmente son nuestros pastores, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas. Somos una Iglesia de participación que de manera especial desea vivir la comunión.

Un mensaje a los lectores y especialmente a aquellas mujeres que leen nuestra revista.

Unas palabras de gratitud a las mujeres que desde nuestra impronta femenina sabemos estar para acompañar situaciones dolorosas y complejas presentes en la vida. Ánimo y fortaleza para no sucumbir en aquello que creemos debe ser nuestro aporte en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.