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UN DÍA DE REGOCIJO Y ESPERANZA


Por: Sara Vázquez Matar

En reiteradas ocasiones, mi compadre, el diácono Manuel Hernández me había propuesto visitar la comunidad de Jesús de la Divina Misericordia y San Juan Pablo II, en el reparto Bahía, para participar en la Eucaristía y ver, además, los adelantos que se habían logrado en la construcción del nuevo templo. Fue así que el pasado domingo 23 de octubre pude realizar esta visita que además serviría para consolidar el grupo de Mujeres Católicas, con las cuales no habíamos tenido la oportunidad de encontrarnos.

En cuanto llegamos, Manuel me dio un recorrido por la nueva construcción que, verdaderamente, me dejó sorprendida por su hermoso diseño y por el esfuerzo que todos realizan para que se pueda terminar lo antes posible. En estos momentos, el lugar de celebración de la Eucaristía está muy bien adecuado; cada cosa, por muy pequeño que sea el recinto, está donde tiene que estar.

Todos en la comunidad dispuestos a colaborar. El local destinado para recibir la ayuda de los necesitados por el ciclón Mateo se encontraba repleto de personas; la ayuda solidaria se hacía presente. Se respiraba una paz y una fraternidad que me hizo sentir muy bien. Tuve la oportunidad de saludar a su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega quien frecuentemente oficia la misa acompañado por los diáconos y el padre Víctor. Como siempre, la homilía del Cardenal sirvió para que nos lleváramos a casa el mensaje de ese día “el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Terminada la celebración, y con nuestra querida Amalia al frente del grupo de mujeres, sostuvimos un encuentro que nos permitió explicar qué es el Movimiento de Mujeres Católicas, cuáles son sus objetivos, cómo se encuentra estructurado y por qué deseamos la incorporación de las mujeres puesto que a lo largo de toda la historia hemos tenido un lugar preferencial dentro de la Iglesia y en la sociedad.

Damos gracias a Dios por la oportunidad de compartir una mañana de domingo colmada de tantos testimonios de fe, amor y esperanza.