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Los Jinetes del Apocalipsis


Por: Dr. Rodolfo Romero

Con el advenimiento de la era antibiótica, las enfermedades infecciosas comenzaron a perder protagonismo en las estructuras de mortalidad de los países desarrollados o en vías de desarrollo, entre ellas, Cuba.

El desarrollo tecnológico, la trasportación factible y rápida a largas distancias, las facilidades de la comunicación, las condiciones de vida, la cultura alimentaria, entre otras , han condicionado un modo y un estilo de vida, donde las causas de muerte son las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) .En este rubro se incluyen las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades cerebro vasculares por ese orden, aunque en Cuba, en los últimos años, el cáncer gana protagonismo como primera causa de muerte en algunas provincias.

Las enfermedades crónicas no transmisibles tienen en común la presencia de los llamados factores de riesgo (FR), que son como condiciones predictoras de la aparición de estas enfermedades; en el caso de las enfermedades cardiovasculares, donde más del 70 % de las muertes son por infarto del miocardio, se conocen, al menos, cinco factores de riesgo de primer orden de esta enfermedad; estos son: Hipertensión, Diabetes mellitus, hábito de fumar, aumento de los lípidos sanguíneos (Colesterol LDL y triglicéridos) y la obesidad casi siempre unida al sedentarismo.

Si tenemos en cuenta que el 30 % de la población cubana es hipertensa, y que después de los 60 años esta prevalencia llega a un 50 %; si de estos más de la mitad no saben que son hipertensos, y de los conocidos apenas el 25 % están controlados, nos daremos cuenta de la espada de Damocles que pende sobre nosotros. Por otro lado, la diabetes está muy relacionada con el aumento de peso, por lo que el factor obesidad/diabetes se potencializa como daño esperado. En Cuba, el hábito de fumar se incrementa entre los jóvenes, los cuales no tienen percepción de riesgo por ese hábito tóxico. También, a pesar de que nuestra fuente de grasa es el aceite, de soya o girasol, que aportan menos ácidos grasos dañinos a nuestras arterias, no están exentos de producir ciertas alteraciones en las paredes de las mismas, aun así, seguimos prefiriendo los fritos a los asados y los embutidos a los vegetales, todo ello en detrimento de nuestra salud.

Modificar nuestro estilo de vida nos permitirá darle no solo más años a la vida, sino también más vida a los años y, tal vez, la llegada a los 120 años entonces no sea una quimera.