Get Adobe Flash player

Un feliz empeño


Por: Ifigenia Herrera

Lo único imposible es aquello que no intentas Bob Marley

Dentro de las manifestaciones artísticas, la música en nuestro país tiene un profundo arraigo. La música nos convoca y en torno a ella, generalmente, nos reunimos. Somos una nación pródiga en cantantes, músicos y compositores.

No soy especialista en la temática, pero sabemos que por el mudo se pasean exitosamente nuestros sones, boleros, guarachas, congas y mambos, entre otros, y que la influencia de algunos de ellos ha sido valiosa en el universo sonoro de diversos países dando lugar a importantes fusiones. Y ello nos enorgullece pues somos dueños de un reconocido patrimonio musical que no solo debe ser preservado sino además merece ser reconocido y divulgado dentro de nuestro propio pueblo y, especialmente, en las nuevas generaciones de cubanos.

Todo empeño cultural que enaltezca y difunda cualquier obra de arte, y en este caso, las obras musicales cubanas debe ser apoyado y tenido en cuenta y, si además de este objetivo vincula a los jóvenes como protagonistas resulta muy oportuno.

Así sucede con Sonando en Cuba, espacio televisivo que acapara la atención de todos por su factura, ingenio, dinamismo y el interés que despierta en los diversos sectores. Si la primera temporada fue plausible, la segunda lo es más por ser más abarcadora. A mi juicio, ha sido una victoria en el rescate del buen gusto, lo autóctono y la muestra de nuestro legado musical en las voces de jóvenes talentos provenientes de todo el país.

Ahora queda en manos de los que toman decisiones, los directores y productores, entre otros, la creación de una estrategia de trabajo que vincule a esta joven cantera en aras de buscar, entre otros aspectos, mejoras en las ofertas culturales. Los actores de Sonando en Cuba, jóvenes con deseos de triunfar, han demostrado que si se trabaja con ellos es posible, a corto plazo, ser testigo del renacimiento de tríos y cuartetos, tal vez con la calidad de aquellos que marcaron hitos en nuestra historia musical.

Debemos celebrar el esfuerzo y la dedicación del colectivo de Sonando en Cuba en el rescate y puesta en práctica de lo nuestro. Empeño acertado que marca pautas en el hacer cultural y deviene desafío para los continuadores.