presente en varios países), y ha ido ramificándose, constituyendo en la actualidad una realidad que se extiende a varias diócesis del país y que ayuda caritativamente a niños con problemas sociales y familiares (y a sus familias), madres solteras, ancianos… en una palabra, a cuantos necesitan de una mano que los ayude a aliviar sus problemas y penurias.
El pasado sábado fue dedicado por Semi di Pace a dar gracias a Dios y a tantas personas, muchas de ellas en el anonimato (fundamentalmente italianos), que hacen posible que muchos niños sean felices; valiéndose para ello, entre otros medios, del apadrinamiento o adopción a distancia de los niños, apadrinamiento que establece una hermosa relación de amistad y de amor entre los benefactores, los niños y sus respectivas familias.
De este modo, desde Italia, manos caritativas hacen llegar las ayudas, y los miembros y colaboradores de Semi di Pace en Cuba, no sólo las entregan a sus destinatarios, sino que también los acompañan a encontrar solución a sus problemas, les dan orientación, comprensión, cariño, escucha, van con ellos al médico o a realizar alguna diligencia, en fin, variadas y múltiples formas de ayuda y entrega, creándose una gran y multifacética familia.
En este Día de Gratitud, los miembros de Semi di Pace comenzaron a llegar a Santovenia hacia las 7:00 de la mañana para adornar y preparar el lugar, ya a las 9:30 iban llegando los diferentes grupos de niños y familias procedentes de diversos lugares: Santos Suárez, Víbora, Lawton, Campo Florido, Párraga, Mantilla, Los Pinos… cerca de unas 1000 personas.
Mons. Juan de Dios Hernández, sj, Obispo Auxiliar de La Habana , dirigió unas palabras de gratitud a Semi di Pace y los invitó a proseguir por este camino de evangélica entrega, mientras que Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana , dirigió al Sr. Luca Bondi, Presidente de Semi di Pace Internacional (quien se encuentra en Cuba en estos días), una carta de agradecimiento por la encomiable labor que realizan en medio de nuestro pueblo, misiva que era extensiva a todos los miembros de Semi di Pace.
El Día de Gratitud de este sábado contó con la actuación de la payasa “Mantequilla”, acompañada de otros niños que actuaban, haciendo que todos, niños y mayores, pasaran una hermosa mañana llena de música y alegría, combinada con las travesuras que efectuaba un grupo de personas que, con 25 zancos, se mezclaban entre niños y mayores, imprimiendo a la fiesta una gratificante nota de diversión y gozo.
Este Día de Gratitud fue realmente una fiesta, pero, sobre todo, una fiesta del corazón, en la cual dimos gracias a Dios y a tantas personas que en Cuba, y desde el otro lado del Atlántico, hacen posible este hermoso proyecto de amor, caridad y entrega a los más necesitados. |