MENSAJE A LAS FAMILIAS
En medio de las dificultades
Seamos siempre fieles a la palabra del Señor
Por ANA MARÍA BALDRICH
RUBÉN GRAVIÉ
Presidentes del MFC
Con la esperanza de que hayan disfrutado de unas felices fiestas navideñas, les deseamos a las familias cubanas que el nuevo año que iniciamos esté lleno de las bendiciones del Señor.
En este 2011, el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) arriba a los 20 años de su fundación en nuestra Arquidiócesis. Dos décadas de trabajo al servicio de la labor pastoral de la Iglesia con las familias, esforzándose en cumplir los dos objetivos fundamentales que constituyen la razón de ser del MFC: el crecimiento humano y cristiano de sus miembros y la evangelización de las familias a partir del apostolado organizado por estas.
Lo anterior implica continuar fomentando en sus miembros una profunda espiritualidad personal y familiar, que debe traducirse, con la gracia del Señor, en vivir coherentemente el Evangelio en toda su realidad, para lo que precisamos de la oración, de la asistencia frecuente a los sacramentos, especialmente a la eucaristía, de la lectura orada de la Palabra, y así constituirnos en Iglesia doméstica.
Esperamos que, con el favor de Dios, nuestro Movimiento se fortalezca, primero desde dentro, por las familias que lo integran con la vivencia cada vez más profunda del amor, de la unidad, la paz, la fortaleza y el optimismo con que afrontan las dificultades del diario vivir; en segundo lugar, por la incorporación de nuevos matrimonios, dispuestos a servir a la Iglesia en la constitución de una familia transformadora de sí misma y de la sociedad.
Aprovechamos este mensaje para recordar que el 21 de enero se cumplieron 13 años de la visita a Cuba de Juan Pablo II, que tanto bien trajo. Recordamos especialmente la misa dedicada a las familias en la ciudad de Santa Clara, cuya exhortación, muy vigente, constituye el lema de nuestra revista: ¡Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón!
Deseamos también felicitar, con motivo del 14 de febrero, a todas las parejas casadas o próximas a contraer matrimonio en ese día, en el cual festejamos el amor entre un hombre y una mujer, el mismo que se disfruta en la felicidad del amado, que siempre es fiel y permanece para toda la vida. Dicha fecha servirá para que en muchas de nuestras comunidades se efectúen renovaciones de las promesas matrimoniales, hermoso testimonio para los jóvenes de que el amor y la fidelidad son posibles, no obstante los largos años de unión.
Queremos, asimismo, recordar que el 9 de marzo iniciaremos el tiempo de Cuaresma con el Miércoles de Ceniza; 40 días para preguntarnos sinceramente cómo hemos cumplido nuestras promesas bautismales de renuncia al mal y a sus seducciones engañosamente atractivas. Tiempo para retirarnos a buscar la presencia amorosa del Padre, que siempre nos espera; tiempo para enderezar caminos torcidos y profundizar nuestra amistad con el Señor, renaciendo, con su ayuda, a una vida más plena y libre.
Por último, no podemos pasar por alto el 25 de marzo, día en que celebramos la Anunciación del Señor, la encarnación del Hijo, segunda persona de la Trinidad, en el seno virginal de la Bienaventurada Siempre Virgen María, con su Hágase en respuesta al ángel enviado por el Altísimo, y día en que el Movimiento Pro Vida celebra otro año más de defensa de la vida, desde su concepción hasta la muerte natural. La vida, primer y principal derecho humano.
Rogando a la Madre del Amor, María de la Caridad del Cobre, que interceda ante su Hijo por todos nosotros, para que, en medio de las dificultades y los altibajos de la vida seamos siempre fieles a Su Palabra, nos despedimos de ustedes.
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