Para agradecerte con palabras
habría que inventar un nuevo idioma,
no alcanzan las que tengo en este mundo,
espero que en el cielo pueda aprender
el diccionario angélico,
pues solo Dios te conoce completamente.
Para agradecerte con regalos
no alcanzarían todos los tesoros de la tierra,
uno solo de tus besos en mi frente
es una deuda imposible de pagar,
tu consuelo supera el valor de la propia vida,
tu amor una riqueza incalculable.
Para encontrar un día para ti
habría que inventar un calendario,
donde los días fueran mariposas
de colores desconocidos.
Y las horas rosas de mil pétalos
exhalando el perfume de todo el tiempo
en que voló sobre la tierra la más
hermosa criatura de Dios.
Oh, madre, concédeme para siempre
que pueda descubrir en tu mirada
que nada necesito más que un corazón agradecido,
devoto de tu grandeza y tu ternura
y que no pueda olvidar que eres tú misma
el más hermoso regalo de Dios.
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