
La educación del comportamiento es el tema mediante el cual iniciamos el presente ciclo. Lo hacemos porque precisamente en el período del niño comprendido de uno a seis años tiene lugar un proceso psico-fisiológico de desarrollo, al final del cual el menor cuenta con las bases de lo que constituirá tanto su carácter como su más profundo estilo personal.
Se trata de una etapa que dejará una huella difícil de borrar en lo tocante a la relación del niño con la educación.
Las temáticas que iremos abordando a lo largo del presente ciclo pretenden encontrar una respuesta a la interrogante del por qué las reacciones del niño en ese período de su vida. Asimismo, buscan ofrecer orientaciones simples, pero prácticas, de cómo ir enseñándole a comportarse de manera adecuada y autónoma.
Aunque para muchos pueda parecer prematuro estudiar el comportamiento del niño cuando este apenas tiene un año de edad, consideramos que no es así, pues la experiencia ha demostrado que el comportamiento se aprende desde los primeros momentos de la vida. De igual manera, el conocer a tiempo las leyes de este aprendizaje nos permite educarlo mejor y así evitar dificultades en su desarrollo y en su conducta.
Lo primero que los padres y educadores deben tener presente es que el niño necesita de su atención; que cuando se le atienda correctamente experimente un sentimiento de amor y seguridad. Lo anterior reviste suma importancia, ya que si esa atención no la consigue por las buenas, la buscará por las malas.
En segundo lugar, es conveniente tener siempre en cuenta que comportamiento y desarrollo no representan conceptos independientes. Cuando se educa correctamente se están facilitando en el niño conductas que contribuirán a favorecer su desarrollo psico-físico, su equilibrio y su salud.
Cuando el niño, por error o descuido de los educadores, aprende conductas indeseables (agredir, mojar la cama...) está comprometiendo el desarrollo de otros aspectos de su persona (sociabilidad, actividad, autocontrol...), pues al no utilizarlos se presentan situaciones que pueden resultar muy graves para la salud y felicidad del menor.
Por último, conviene conocer y asumir las leyes de aprendizaje del comportamiento para transformar nuestras propias conductas indeseables.
Tener en cuenta este último aspecto permite reunir mejores condiciones para ayudar eficazmente a nuestros hijos. No olvidemos nunca que la verdadera educación empieza en uno mismo.
A esta altura del trabajo, nos parece pertinente expresar algunas consideraciones que, en posteriores artículos, iremos desarrollando y profundizando.
Aprendizaje del comportamiento
Debemos puntualizar, en primer término, que el comportamiento se aprende tanto por sus consecuencias como por la imitación.
Cuando al hacer una cosa se consigue algo, se repite.
Cuando al hacer una cosa no se consigue algo, se olvida.
El niño se siente atendido cuando se le elogia, se le mira y se le acaricia. En propiedad, pudiéramos catalogar las referidas acciones como premios o estímulos que le proporcionamos en virtud de mostrar una conducta apropiada.
También el niño se siente atendido, aunque parezca a simple vista un contrasentido, cuando lo regañamos o, incluso, le peleamos, pues, no obstante la conducta incorrecta, ha conseguido nuestra atención.
Cuando, por el contrario, no le prestamos atención, ya sea de manera consciente o inconsciente, lo ignoramos, lo cual implica una demostración práctica de que no ha alcanzado lo que deseaba mediante la manifestación de sus acciones inadecuadas.

Enseñanza del comportamiento
La vida nos enseña fehacientemente que el comportamiento se enseña:
- Dando el ejemplo o mostrando cómo hay que actuar.
- Prestando atención cada vez que se repita la conducta deseada.
- Ignorando o no haciendo caso a conductas no deseadas.
- Los educadores, fundamentalmente papá y mamá, han de estar siempre de acuerdo en lo tocante a los comportamientos que se deben estimular o premiar, y en aquellos que se han de ignorar con el fin de no reforzarlos.
Como ya expresamos al inicio, los aspectos que hemos esbozado anteriormente serán tratados con mayor detenimiento y profundidad en sucesivos trabajos.
Hasta la próxima.
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