
LOS GUADAÑOS
Por NAVIA GARCÍA
Ilustración: Ballate
El término guadaño nombraba a un tipo de pequeña embarcación alargada, de remos y con techo semicircular, que se utilizaba para el transporte de pasajeros entre La Habana Vieja, Regla y Casablanca.
Los guadaños aparecieron en la bahía habanera a mediados del siglo XIX y presuntamente procedían del puerto andaluz de Cádiz. Las primeras flotillas fueron conducidas precisamente por españoles, quienes poco a poco cedieron su lugar a guadañeros cubanos.
Los desaparecidos bastimentos (barcos con cubierta para pasajeros) quedaban particularmente atestados cuando en Regla se celebraban las fiestas patronales o se efectuaban novilladas (pariente menor de la corrida de toros), ocasiones en que surgía urgencia por pasar de un lado a otro de la rada.
Se ha dicho que en tiempos de los guadaños la bahía de La Habana ofrecía un espectáculo muy sugerente a partir del atardecer, pues cuanto más cerrara la noche, más se destacaban algunos cientos de luces móviles a ras del mar, semejantes a una legión de cocuyos sobrevolando las aguas.
Obviamente, esa visión no pasaba inadvertida a las parejas de enamorados, quienes pusieron de moda el paseo en guadaño, el cual, de paso, devino émulo de la famosa góndola veneciana.
Con la posterior irrupción del Ferry, en 1909, los guadaños fueron extinguiéndose gradualmente hasta quedar algunas decenas de ellos, a la altura de la década del ’30 del pasado siglo XX, destinados a dar paseos dominicales a los pequeños por el precio de 50 centavos la hora. También se utilizaron para alguna que otra pesquería nocturna.
Indudablemente, los guadaños constituyen una página curiosa y olvidada en la historia de nuestro transporte marítimo.
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