MEDIANTE la sentencia martiana que sirve de título, el Movimiento de Mujeres Católicas (MMC) de la arquidiócesis de La Habana rinde tributo a Marcos Antonio Valcárcel Domínguez, quien se fue a la casa del Padre el 17 de noviembre del pasado año, en Vigo, España, donde residía.
¿Quién era Marcos?
Un músico destacado, además de maestro, pintor y escritor, que en un momento determinado se dio a la tarea de diseñar el logotipo que identifica a nuestro Movimiento.
Se trata de un logotipo que representa -mediante el mapa de Cuba, el perfil de una mujer, una rama de olivo, la estrella y la cruz- la esperanza de todo lo que podemos construir si nos convertimos, a imagen de Jesucristo y su amantísima madre, la Virgen María, en fuente de amor, fortaleza, paz y unión para nuestro pueblo.
Tuve la suerte de recibir una de sus últimas cartas, en la cual afirmaba: Estoy preparado para el encuentro con el Señor, para cuando Él me quiera llevar.
Descansa en paz, querido Marcos. Quienes integramos el MMC te tendremos en nuestro corazón.
Hasta siempre, entrañable amigo. Que llegue a tu esposa e hijos nuestro más profundo respeto.