Símbolo Nacional de Amor, Unión y Reconciliación
¡La Capital de Cuba vibró con tu presencia!

Nuestra revista se alegró con la visita de La Virgen Mambisa a nuestra diócesis de La Habana, y en especial, a nuestra capital, ya que a pesar de las dificultades de la vida cotidiana miles de cubanos vinieron a ver a su Patrona.
María de la Caridad ha venido a mostrarnos a su hijo y a decirnos que Él es el verdadero amor que se nos da. Lo ha mostrado en todos los barrios y municipios. Ha visitado hospitales, instituciones culturales, iglesias, recintos penitenciarios, la Universidad de la Habana, la Plaza de la Revolución, en fin, ha hecho suyo este ir y venir para renovar esas esperanzas.
Los curiosos quieren verla pues ella atrae. No importa la condición de sus hijos, que somos todos los cubanos, los de aquí, y los de allá. Ella extiende su manto para cobijarnos, para decirnos sé valiente y acepta a Jesús, mi hijo y tu hermano, tu Señor. El habanero, en agradecimiento, depositó ofrendas ante sus pies, flores, lágrimas, peticiones, encomendó a sus hijos y le brindó el corazón.
En la Misa de Clausura de la Peregrinación Nacional el 30 de diciembre de 2011, nuestro Arzobispo y Cardenal Jaime Ortega Alamino expresó:
“En esta peregrinación de la Virgen de la Caridad han sido numerosos los jóvenes que han estado presentes, sorprendentemente atentos a nuestras palabras, acercándose para pedir con reverencia la bendición: muchachos y muchachas, deportistas, estudiantes universitarios, trabajadores. Muchos están bautizados, otros no, pero la fe es un don de Dios que toma por asalto muchos corazones. Y se cultiva ciertamente en la familia. Las familias cubanas, pobremente educadas en la fe católica, con un cristianismo desdibujado en nuestra sociedad, han sabido, sin embargo, transmitir a sus hijos el sentido de lo sagrado y el respeto a Dios, que favorecen los sentimientos religiosos y aún la misma fe. Tengo una visión renovada de la juventud cubana al ver la actuación personal o grupal de los jóvenes en estas celebraciones de la Virgen de la Caridad.”
“En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro. Ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz”.
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