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La elegancia en el vivir

Por: Mirtha Romero

Como cada inicio de año, algo nos dice en nuestro interior que debemos hacer algún cambio en nuestras vidas. Entonces, se me ocurre compartir con ustedes algunas ideas sobre cómo situar en nuestro diario vivir y en cada uno de nuestros actos una nota de elegancia.

Frecuentemente, la elegancia se confunde con la apariencia y no hay nada más lejos de ello, porque aunque la elegancia es gracia y distinción en el porte y la vestimenta, también la encontramos en el lenguaje, los gestos, los modales y en nuestra particular forma de vivir y enfrentar la vida.

• Las flores son elegantes, aunque se hallen escondidas entre las hierbas…

• La gacela que corre es elegante aunque se encuentre huyendo del león… La elegancia no es una cualidad exterior, sencillamente, es una parte del alma que es visible a los demás. No se halla en la ropa que usamos sino en cómo la usamos; tampoco, en la profesión o en la cultura, sino en la forma en que nos comunicamos con los demás y cómo vivimos el día a día.

Tenemos la capacidad de mantenernos tranquilos aun bajo situaciones estresantes gracias a un conjunto de habilidades que poseemos tales como la paciencia, la persistencia y, por supuesto, el intelecto, pero qué pasa cuando hay un desequilibrio en nuestras vidas. En estos casos resulta importante desarrollar una serie de actividades donde se fusionan los aspectos físicos y emocionales logrando armonía y equilibrio para una salud completa.

Por muy rudo que parezca, a nuestro alrededor hay personas tóxicas que solamente nos utilizan para desechar sus problemas, disgustos, miedos y frustraciones. No dejes que te llenen de mala energía todo el tiempo. Tienes el poder de elegir quién entra en tu mundo y con quién inviertes tu tiempo. Por mucho afecto que les tengas y aunque vengan con buenas intenciones, no significan que te hagan bien.

Otro aspecto que podemos mejorar es cumplir con las promesas hechas, si no quieres hacerlo o no puedes, no rehúses la responsabilidad o retrases lo prometido. Conviene siempre cumplir con las promesas para que nos tomen en serio y decir lo que se siente pues ello es mejor que cargar con las consecuencias durante años.

Por su importancia, insisto en la necesidad de buscar un nivel emocional y físico para poder vivir tranquilos pues llenarnos de pendientes y de planes absurdos solo hace que se pierda el control y terminemos satisfaciendo las carencias de los demás, olvidando lo que es necesario e imprescindible para nuestra vida. Sometemos a nuestro organismo a largas horas de presión y estrés y nos olvidamos de que el cuerpo comienza a emitirnos mensajes de agotamiento porque es imposible sobrevivir ante tantas exigencias. Necesitamos detenernos, tomar aire fresco, meditar, hacer ejercicios para eliminar toxinas y personajes tóxicos, además de recurrir a una alimentación rica en vitaminas y minerales indispensables para mantenernos saludables.

Pienso que preocuparse por los problemas de los demás es normal pero resulta alarmante cuando no podemos controlar las preocupaciones y la ansiedad que irradian las emociones y, entonces, sobrevine la fatiga, la tensión muscular, el insomnio, la irritabilidad, la inapetencia y el hastío.

Una buena solución para empezar a cambiar será, entre otras, lograr que nuestra casa se convierta en el lugar donde se respire buena vibra y nos haga sentir relajados. Debemos darle vida a nuestro hogar pues ello es también vivir con elegancia porque las cosas más simples de la vida son las más extraordinarias. Cuanto menos miedo tiene el alma, tanto más será capaz de demostrar elegancia en cada pequeño gesto, porque los pasos son firmes, la mirada precisa y se transmite luz.

• El sol es maravilloso porque tiene un solo color pero se multiplica en miles de rayos de luz y tonos.

• El mar es impresionante porque aunque parece una superficie plana, de repente, se levanta en retadoras olas con los más hermosos matices azules.

Solo el amor da forma a lo que antes había sido un sueño y únicamente la elegancia en el sentir y en el vivir permite se manifieste en toda su belleza.

Concluyo mis ideas con frases de nuestro Martí que, a mi juicio, resultan interesantes para debatir con los jóvenes. Son estas:

…La elegancia…está en el buen gusto, no en el costo…un alma honrada, inteligente y libre da al cuerpo más elegancia y poderío…quien tiene poco adentro, necesita mucho afuera.