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FELICIDADES, MUJER, POR TU CAPACIDAD
DE GESTAR SIEMPRE LA VIDA


 

Por: Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c. (Asesora Eclesial)

Cuando Dios creó a la mujer, le concedió la capacidad de gestar vida que no solo significa dar a luz hijos, sino la dotó de esa maravillosa cualidad que provoca, consciente o inconscientemente, la generación siempre de vida sin importar la edad; para ello, hizo que mujeres llamadas estériles, en su vejez, pudieran dar a luz. Es como un signo de que la capacidad de gestar va más allá de los cálculos humanos pues es un don gratuito de Dios a la mujer. Porque esa capacidad no es solo para los nueve meses del embarazo, es una realidad siempre presente y que estamos invitadas a actuar en consecuencia al don.

Pensando en el 8 de marzo, Día de la Mujer, y teniendo en cuenta la preocupación que nos habita ante tanta cultura de muerte, las exhorto a estar conscientes de la necesidad que tiene la familia, la sociedad y la Iglesia de nuestra capacidad de gestar la vida donde quiera que nos encontremos. Recordemos que estamos invitadas a sumar y no a restar, a multiplicar y no a dividir. Estamos hechas para dar vida en toda ocasión.

El papa Francisco, en su reciente visita a Chile (enero 2018) al hablarles a las mujeres privadas de libertad, dijo: “Hoy a ustedes se les pide que gesten el futuro. Que lo hagan crecer, que lo ayuden a desarrollarse”. Las invitó a mirar siempre el horizonte”.

Considero que este texto es una joya para descubrir en las palabras y en el testimonio del Papa, el valor que él le da a la persona, a su dignidad. También, entre otras palabras, expresó:

no se dejen “cosificar”, ustedes son más que un número, ustedes tienen nombre y apellido. Ustedes tienen dignidad”. Pienso que debemos hablar de nuestra dignidad, empezando por nosotras mismas. Hablemos con el testimonio de nuestras vidas, con gestos concretos.

En el encuentro anual navideño de las Responsables de los grupos comunitarios del Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas, yo les decía a algunas de ellas que lo que más aprecio en este Movimiento es la vitalidad de cada una de sus integrantes. Estamos llenas de una vitalidad que solo puede venir de Él, de Jesús, pues somos mujeres sembradoras de esperanza, alegría, paz y fraternidad, plenamente identificadas con María, la Madre de Jesús y Nuestra, Mujer por excelencia escogida por el Dios de la Vida.

Contemplemos a María para que descubramos su capacidad de dar vida siempre, en todo momento y para siempre, pues sabemos que es nuestra gran intercesora para “hacer renacer lo muerto”. En una ocasión, escuché un canto que dice así:

Ante tantos sepulcros y tantas tumbas,
Nuestra misión es la vida devolver,
como en Betania, un día ante tanta gente,
Jesús le dijo a Lázaro sal de ahí”.
“Somos la levadura, somos semilla,
la luz que en la tiniebla se ve alumbrar;
somos casa, camino, lugar de encuentro,
la voz que invita al mundo a despertar”.
“…queremos ser profetas
de un mundo nuevo,
donde reina la vida, reine el amor”.
(Tomado del CD, Vale la vida seguirte, canto, Como en Betania).

¿Y dónde vamos a seguir gestando vida, devolviendo la vida?

El Papa nos indica el camino mirando el horizonte, mirando más allá de todo aquello que no da deseo de mirar de frente. Es ese movimiento de “salida” que el Papa nos invita a realizar. Ya cuando miras, “sales” de tu ceguera y te das cuenta de tanto bien que hay por hacer en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la comunidad. Da vida con tu mirada de ternura, con tus oídos de escucha atenta, con tus palabras amables y consoladoras, con una frase bella que celebre lo bueno realizado por alguien de casa. Presta tus manos para servir a tiempo y a destiempo, aun cuando ya estás cansada de tanto ver y que otros no vean. Piensa que si María, nuestra modelo, no hubiera visto la falta de vino en las bodas de Caná, no habríamos conocido ese hecho de la vida de ambos, de Jesús y de ella, que nos da su testimonio de dar vida. Recuerda que… cuando los pies no te den más… aún te quedan pasos por dar, para buscar el bienestar de toda la familia y lo darás con gusto, porque la felicidad está en acoger y dar.

A qué nos invita este día de la Mujer, pues a celebrarlo con intensidad, haciendo consciente todo el bien que vivimos cada vez que damos o devolvemos vida. Celebremos que seguimos siendo, desde nuestra dignidad, mujeres en gestación continua de futuro y esperanza para que reine la vida y el amor. Recordemos que el papa Juan Pablo II expresó que nuestra fuente de dignidad “es algo universalmente admitido -incluso por parte de quienes se ponen en actitud crítica ante el mensaje cristiano- que Cristo fue ante sus contemporáneos el promotor de la verdadera dignidad de la mujer y de la vocación correspondiente a esta dignidad”.(No. 12)“Por esto, las mujeres que se encuentran junto a Cristo se descubren a sí mismas en la verdad que él «enseña» y que él «realiza».(No. 15).

Bibliografía: CARTA APOSTÓLICA MULIERIS DIGNITATEM, del Papa JUAN PABLO II, SOBRE LA DIGNIDAD Y LA VOCACIÓN DE LA MUJERCON OCASIÓN DEL AÑO MARIANO, 15/08/1988.