En enero, Martí

Por: Caridad Zayas
Además de otras fechas significativas, el mes de enero trae consigo un aniversario más del natalicio de José Martí, Apóstol de nuestra Independencia. Este acontecimiento resulta motivo de tributo y reconocimiento en Cuba y en otros países del mundo a este hombre devenido paradigma por sus concepciones de vida y la coherencia de esta y su accionar en todos los campos que transitó.
El amor a la libertad y a la dignidad del hombre, su alto sentido de la justicia, sus ideas sobre la formación cultural como vía infalible para la obtención de la plena
libertad -recordemos su máxima: ser culto es el único modo de ser libre- son preceptos a seguir por muchos hombres de bien en este mundo cambiante y turbulento.
A medida que se acerca el 28 de enero, se va creando en toda Cuba un ambiente martiano que yo disfruto de manera especial puesto que investigadores, periodistas, estudiosos de la obra del Héroe de Dos Ríos, entre otros, a través de los medios continúan mostrando distintas facetas de su obra que impulsan a continuar el análisis y la indagación de su labor diversa que aún continúa sorprendiéndonos y nos anima a reverenciar al orador, al poeta, al maestro, al periodista, al hombre de talla universal que nos enorgullece y todavía hoy vamos descubriendo.
Pero esta vez enero nos traerá un regalo especial: la inauguración de una bella estatua ecuestre del Apóstol, réplica de la existente en el Parque Central de Nueva York, esculpida por la norteamericana Anna Hyatt Huntington y que gracias a la solidaridad, al amor y el empeño de norteamericanos y cubanos residentes en Estados Unidos y en Cuba se encuentra hoy en un hermoso parque de nuestra Habana, pleno de historia.
Sabiamente, Anna Hyatt nos entrega el momento de la caída en Dos Ríos del Maestro y con ello la inmortalización del héroe cuya obra fecunda, vigente y humana perdura y es patrimonio al que acuden generaciones para beber su esencia.
La Habana cuenta ya con otro sitio de veneración para rendirle homenaje y patentizar nuestra gratitud a este hombre inmenso, llamado José Martí. Frente a ella, generaciones de cubanos y amigos del mundo nos inspiraremos para intentar lograr un mundo más justo. ¡En hora buena!