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Una experiencia para el futuro


Por: Caridad Zayas


Injustamente con el transcurrir del tiempo, en ocasiones, se olvidan figuras relevantes cuyo quehacer ha sido significativo. Este el caso de Domitila García Doménico, nacida en Camagüey el 7 de mayo de 1847. Esta mujer, hija de Rafael García, conocido periodista y tipógrafo lugareño, es considerada fundadora de la primera academia de tipógrafos y encuadernadoras en Cuba y pionera del periodismo femenino. También fue escritora y educadora. Su vida resulta altamente interesante pero lamentablemente ha sido poco difundida.

Como dato importante vale destacar que en el año1859, la familia de Domitila marchó a Manzanillo. Y en este lugar, en la imprenta propiedad de su padre, se comienza a publicar en 1860 el periódico La Antorcha que tuvo como editores, entre otros, a figuras tales como Carlos Manuel de Céspedes y el periodista Rafael María Merchán. Aquí se inicia Domitila -que apenas contaba con trece años- en las labores periodísticas y tipográficas. Sus manos imprimieron las primeras proclamas donde Carlos Manuel de Céspedes se dirige a sus compatriotas exhortándolos a reclamar con las armas los derechos del pueblo cubano usurpados por España.

En 1865, Rafael García se mudó con su periódico La Antorcha a Puerto Príncipe (actual Camagüey) y continuó publicándose el diario un año más. En esta etapa Domitila funda en esa ciudad la revista semanal El Céfiro en unión de la también escritora y poetisa camagüeyana Sofía Estévez y Valdés y el poeta Emilio Peyrellade. Con ello se convirtió en la primera mujer cubana fundadora de una publicación en la isla caribeña. Este semanario tuvo gran acogida en toda la isla por su carácter representativo social, de corte literario y costumbrista y, además, por ser el primer periódico redactado por dos féminas. Tres años después ya en La Habana, publica El Eco de Cuba.

Esta mujer de naturaleza precursora contrajo matrimonio en el año1872 con el profesor de idiomas Nicolás Coronado Piloña pero ello no le impidió continuar sus actividades, colaborando en periódicos y revistas. Su incansable labor periodística continuó después con otras ediciones tales como El Correo de las Damas en 1875 y la Crónica Habanera, en 1895. También colaboró con la Avellaneda en la revista Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello. Diez años después, en 1882 fundó con su esposo el colegio privado capitalino Nuestra Señora de los Ángeles, destinado a los niños pobres y huérfanos y allí instauró su propia imprenta. Animada por la actividad del lugar se hizo maestra; poseía un vasto conocimiento adquirido mediante sus lecturas e investigaciones y junto a su esposo ejerció la docencia.

Su amplia labor se complementó con la producción como autora de no pocos artículos y libros que dedicó principalmente a la mujer cubana. Su labor en el terreno periodístico y en el ámbito cultural y educativo resultó prolífera y enérgica. De carácter y voluntad firmes, Domitila fue una incansable luchadora por la mujer, la educación, la enseñanza y la cultura. Fue secretaria de la Junta Patriótica de La Habana y a sus desvelos se debe la corona de bronce dorado que fue colocada en la estatua de El Mayor Ignacio Agramonte, en el parque que lleva su nombre en Camagüey.

Junto a María Luisa Dolz fue delegada de honor al Congreso Nacional de Mujeres celebrado en La Habana en 1923. Falleció en la capital del país, el 18 de septiembre de 1937 a la edad de 90 años. Cuentan que al morir pidió:

“…Al pisar mis compatriotas la
tierra que cubre mis despojos,
digan enternecidos: Dignificó
a la mujer en general y erigió
pedestales a las cubanas
que yacían en el olvido…”.