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Por siempre Martí, sembrador de ideas


Por: Caridad Zayas

De manera general, un conjunto de diversas actividades marcan siempre en nuestro país el natalicio del Apóstol.

La obra de este cubano excepcional cuyo pensamiento continúa vivo y constituye, en gran medida, fuente de inspiración, valoración y estímulo para filósofos, intelectuales, políticos y profesores de distintas regiones del mundo perdura, y en la medida que transcurre el tiempo se acrecienta en diversos círculos el interés en analizarla y debatirla pues la visión martiana del mundo, su sistema de valores, sus ideas en torno a la enseñanza y formación de los niños y jóvenes, su pasión por el respeto a la dignidad de todo hombre y sus profundas convicciones humanistas, entre otros aspectos, son, sin lugar a dudas, temas que competen al mundo de hoy y se convierten para muchos en acicate y guías de actuación.

Martí señaló entre otras ideas: “No es la inteligencia, recibida y casual, la que da al hombre honor: sino el modo con que la usa y la salva”. También dijo: “No hay más que un modo de perdurar y es servir”. Apuntó además: “Servir: he aquí la humilde, ardorosa y redentora palabra”. Expresó que: “Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas”. Siempre recalcó: “Con todos y para el bien de todos” Por todo ello ofreció su vida y demostró con sus acciones su gran pasión por la justicia y el respeto y amor hacia los otros.

El papa Francisco, conocedor de la importancia y significación del pensa- miento del Maestro, envió un mensaje a los asistentes a la V Conferencia Internacional “Por el equilibrio del mundo - Con todos y para el bien de todos”- llevada a cabo en La Habana, entre los días 24 al 28 de enero de 2023 en conmemoración al 170 aniversario del natalicio de José Martí. Por su importancia e interés reproducimos íntegramente el texto:

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LA V CONFERENCIA INTERNACIONAL POR EL EQUILIBRIO DEL MUNDO La Habana, 24-28 de enero de 2023

Estimados delegados:

Un año más, se reúnen en esta Conferencia para conmemorar el nacimiento de José Martí, presentando su figura como acicate para despertar las conciencias de cuantos en el mundo están llamados a crear un clima de diálogo y fraternidad que pueda impulsar cambios significativos en las actuales circunstancias sociales y políticas.

Tales circunstancias, como he expresado en mi último discurso al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, dan motivos de alarma y deben suscitar en nosotros un interés por ese cambio de rumbo. Para ello, sin embargo, con- sidero importante que nuestra mirada no se fije tanto en lo que cada uno de nosotros, con la mejor de las intenciones, podría proponer, sino en la absoluta necesidad de sentarnos a escuchar a los demás. Urge construir puentes que puedan ayudarnos a encontrar juntos soluciones viables que no excluyan a nadie. Todo desde el diálogo y con el horizonte amplio de la fraternidad universal (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 142).

Me ha impactado releer unas palabras de José Martí ante la tumba del venerable Félix Varela, que pueden ser significativas en este contexto. Martí admira de Varela ciertamente su amor por su tierra y su gallardía en el de- nunciar lo que considera incompatible con el bien social -«dijo sin miedo lo que vio»-, pero, al mismo tiempo, resalta su mansedumbre, virtud esencial del gobernante, que debe guiar el diálogo social y político: «sin alocarse o apre- surarse», teniendo el «justo respeto» a nuestro interlocutor para poder llegar a una solución concordada (cf. Ante la tumba del Padre Varela, en Patria, 6 agosto 1892).

Se trata, entonces, de mirar al pasado, de no renegar de nuestras raíces, que nos llevan a aprender de nuestros ma- yores, de la fe que los movió, de la coherencia de vida que esta fe les impuso, de esa entrega al pueblo que no es otra cosa que el mandato del Señor de amarnos como Él nos ha amado (cf. Jn 13,34-35). A partir de esas raíces, Martí afirma cómo la figura del Padre Varela es capaz de concitar voluntades para un esfuerzo común.

En ese escrito se habla de rendir ho- menaje al Padre Varela construyéndole un monumento. Es una actitud loable, pero más allá del dato histórico, nos haría bien a todos también reflexionar si efectivamente estos modelos son usados como ejemplo de valores o más bien bandera de intereses.

Estimados delegados, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, retomaba esta idea crucial: durante la pandemia muchos héroes han dado muestra de la fe, de la esperanza, de la entrega generosa que nace del amor de Dios impreso en la naturaleza de cada hombre (cf. Gn 1,26.27). Ellos nos reclaman, como los próceres que hoy los convocan, «a volver a poner la palabra “juntos” en el centro; en efecto, es juntos, en la fraternidad y la solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos» (n.3). Esta es la clave para recuperar el equilibrio que da nombre a vuestro encuentro, pues sólo juntos podremos afrontar las diversas crisis morales, sociales, políticas y económicas que padecemos y que están todas interco- nectadas (cf. n. 5).

Que estos deseos puedan ayudarles en los trabajos que emprenden para el bien de todos los hombres.

Vaticano, 20 de enero de 2023 Francisco