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El Cardenal García de La Habana sobre la sinodalidad, la unidad y el próximo Papa


Por: Camillo Barone, Reportero de NCR


El cardenal Juan García Rodríguez, arzobispo de La Habana, Cuba, dijo que el estado de ánimo dentro de las congregaciones generales previas al cónclave de 2025 no está marcado por maniobras políticas o regionales, sino por una profunda corriente espiritual, moldeada por el legado del papa Francisco y un anhelo compartido entre los cardenales por la unidad.

"Hay un deseo de hacer crecer lo que el Papa Francisco legó con su vida, con sus palabras, con sus ejemplos", dijo García en una entrevista con el National Catholic Reporter, señalando un compromiso colectivo para continuar el camino sinodal que Francisco defendió.

Doce años después del cónclave de 2013 que eligió a Francisco, en el que el predecesor de García, el cardenal Jaime Ortega, ayudó discretamente a difundir entre los cardenales el discurso fundamental del entonces cardenal Jorge Bergoglio, las voces latinoamericanas siguen resonando en el corazón de las deliberaciones más solemnes de la Iglesia.

Sin embargo, para García, las reuniones previas al cónclave no se tratan de estrategias orquestadas o nombres susurrados en las esquinas. "El cónclave y las congregaciones generales son actos de fe", dijo. "Creemos que el Espíritu Santo está ahí".

"Somos hombres de la Iglesia Católica, sucesores de los apóstoles, y creemos en la Iglesia, que es una, dada por Cristo, porque ha sido enviada para difundir el Evangelio a todo el mundo".

Pero lo que más impresionó a García esta vez no fueron los ecos históricos de los cónclaves pasados, sino el presente y el futuro de la iglesia, basados en la sinodalidad, dijo.

La sinodalidad, un concepto introducido por Francisco y a menudo definido como la nueva forma inclusiva de la Iglesia de caminar juntos y compartir el poder eclesiástico entre los católicos laicos y el clero, no es, para García, una novedad del pontificado de Francisco, sino un regreso a los orígenes del Evangelio. "Esa es precisamente la maravilla de recordar la sinodalidad que está presente en el Evangelio desde hace 2.000 años".

"Creo que en la línea general hay un deseo de unidad, un deseo de mantener el legado del Papa Francisco, de mantener la sinodalidad, que al final tiene 2.000 años, porque Jesucristo llamó a 12 apóstoles y después de resucitar, los envió a todo el mundo".

Dijo que siente, sobre todo, un deseo colectivo de nutrir lo que el papa saliente ha sembrado.

"Hay un deseo de hacer crecer lo que el Papa Francisco legó con su vida, con sus palabras, con sus ejemplos", dijo García. "Un deseo de ir al próji- mo, que en última instancia es Cris- to, un deseo de paz tan necesario en todo el mundo".

Para García, la fe significa confiar en que, incluso en una sala llena de diferencias —idiomas, experiencias, prioridades pastorales—, el Espíritu hablará, dijo mirando un punto en el vacío con una mirada contemplativa, acariciando suavemente su humilde cruz pectoral de obispo de madera y hierro forjado en su camisa.

"Creo que en la línea general hay un deseo de unidad, un deseo de mantener el legado del Papa Francisco, de mantener la sinodalidad".

Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez

García es huésped de los jesuitas de San Ignacio de Loyola en Roma, que han llevado a muchos voluntarios y misioneros laicos a las comunidades católicas pobres de Cuba en los últimos 30 años. Cuando no está en las congregaciones generales previas al cónclave que se programan todas las mañanas de 9 a.m. a 1 p.m., García pasa sus días romanos en San Ignacio, donde celebra la misa todas las tardes y confiesa a los asistentes.

"En esos cardenales hay hombres santos, hombres misioneros, hombres caritativos, hombres que han vivido o que viven plenamente la fe", dijo García. "Puede haber muchas apuestas, puede haber muchas opiniones, pero es un acto de fe en el que el Espíritu Santo se manifiesta".

Cuando se le preguntó si los cardenales latinoamericanos podrían votar como un bloque unificado, descartó la noción de alianzas estratégicas. Las conversaciones que ha tenido, dijo, no se han centrado en nombres específicos o agendas regionales.

"Unidos, todos los cardenales uni- dos en el camino común, en lo que aspiramos".

Lo que importa es el proceso en sí, dijo, guiado por la oración, el diálogo y la apertura.

"Allí en el cónclave, con la oración y la conversación, bueno, con la luz del Espíritu Santo, va a salir. El que ya está elegido por Dios".

Cuando se le preguntó sobre el tipo de perfil que debería tener el próximo Papa, García ofreció una respuesta sincera.

"Un hombre místico, un misionero, un hombre de caridad, un hombre sinodal, un sucesor sinodal, con afecto por las personas, porque en todo el mundo todos necesitamos afecto".

Ese afecto, dijo, va más allá de los gestos, se trata de llegar a la esencia misma del testimonio cristiano.

"Cuando el Papa da una mano, cuando el Papa monta a los niños en el papamóvil, cuando el Papa escribe a una persona que está sufriendo, cuando el Papa lava los pies de los presos, está mostrando afecto. Eso es lo que hizo Jesucristo". 

Incluso en un mundo que García reconoce como herido y fracturado —haciéndose eco de la frase de Francisco, "una tercera guerra mundial libra- da a trozos"— dijo que sigue arraigado en la esperanza. Cree que, a pesar de las diferentes expresiones y caminos, el deseo de unidad es profundo entre los cardenales.

"Hay una corriente común, un camino común. No es que sea exacto, no es uniforme, pero lo común es, y el deseo es, que todos sigamos adelante".

Si bien los nombres de los posibles candidatos papales están circulando discretamente entre analistas y observadores, García insistió en que, para él y muchos de sus colegas cardenales latinoamericanos, el enfoque está menos en las personalidades y más en la preparación espiritual.

"Lo tengo en mente", dijo sobre los posibles candidatos. "Pero allí en el cónclave, con la oración y la conversación, bueno, con la luz del Espíritu Santo, saldrá: El que ya está elegido por Dios".