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¿Qué necesitan aprender los alumnos nacidos en el siglo XXI?

Por: Eulalio Sosa

Hace unos días, participé en una “reunión de padres” en la escuela de mi nieto y me llamó la atención cómo los profesores justificaban las actitudes de sus alumnos diciendo que “eran adolescentes nacidos en el siglo XXI”.

Sé por experiencia, puesto que trabajé en ese nivel en la Enseñanza Media durante treinta años como docente, que es precisamente acá donde el individuo transita de niño a adulto, período muy complejo, de fuertes y determinantes cambios físicos y psíquicos que requiere de profesores capaces de brindar sólidos conocimientos y proporcionar ternura, cariño y comprensión a sus alumnos, ayudándolos a encontrar ideales y metas para su vida de forma despolitizada, cosa muy difícil de llevar a cabo.

Ahora bien, me pregunto, ¿estos alumnos que transitan hoy por la Enseñanza Media (Secundaria Básica, Pre-Universitario, Politécnica) tienen escuelas y profesores preparados para atender y desarrollar cognitiva y emocionalmente a estos estudiantes nacidos en el siglo XXI?

Las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han invadido todos los sectores de la vida, principalmente, el educativo. Aunque no todos nuestros alumnos tienen una laptop para sí, ni un libre acceso a Internet, se han apegado tremendamente al “móvil”. Un por ciento muy elevado de estudiantes del nivel medio tiene su teléfono sin hilos, que a pesar de las altas tarifas para comunicarse, ellos, generalmente, lo utilizan para aislarse escuchando música o dejarse absorber en los retadores juegos que traen esos dispositivos.

Cuando deseamos caracterizar a nuestros jóvenes tenemos que expresar que viven pegados al móvil. Comparándolos con las generaciones precedentes, observamos su espontaneidad, su falta de prejuicios, la facilidad con que muchos de ellos se desmotivan, la forma diferente de entender la autoridad y el poco compromiso. Generalmente buscan sentirse bien y ello, en ocasiones, los lleva a un hedonismo, a veces inconsciente, que termina en una sexualidad descontrolada. Ello no los hace mejores ni peores comparados con otras generaciones, pero sí, los hace diferentes.

A mi juicio, para enfrentar al mundo de hoy, debemos dotar a los jóvenes mediante la enseñanza, de herramientas para encontrar la verdad objetiva, los hechos reales entre tantas verdades alternativas. Solo hay una verdad absoluta: “Dios existe y nos ama”. Pero cada persona, familia, sociedad, y gobierno tiene su verdad alternativa.

Aprender a encontrar la verdad objetiva entre tantas verdades alternativas es una necesidad para los estudiantes de hoy. También considero que los alumnos deben tener una sólida base de conocimientos esenciales, tales como: escribir y leer correctamente, habilidades en matemáticas, conocimientos adecuados en literatura, historia y geografía, además de juicios bien fundamentados de los fenómenos de las ciencias de la naturaleza en física, química y biología, con vistas a que sean capaces de entender lo que pasa en torno suyo y en el mundo circundante. Además, tienen que aprender a pensar, a escuchar y poseer la capacidad de influir en las otras personas. También deben saber construir relaciones y, sobre todo, necesitan tener una perspectiva ética del mundo para saber llevarse con otros que piensan de una forma diferente, que tienen un color de piel distinto al suyo y creencias religiosas y políticas distintas. Necesitan, además, aprender a desarrollar habilidades que propicien un pensamiento crítico y saber decir no cuando se cree que es lo justo así como también dar un sí cuando se cree que es lo correcto. Para ello, sus profesores deben educar en el respeto a las diversas formas de pensar y utilizar el diálogo constructivo, evitando el atrincheramiento en paradigmas establecidos.

Las nuevas tecnologías (celulares, ordenadores, proyectores de multimedia, tablets, etc) puestos al servicio de la educación, obligan a los profesores a cambiar la estructura de las clases y programas de estudio ya que si seguimos haciendo lo mismo, aunque usemos algunos de estos medios, seguiremos obteniendo los mismos resultados: una educación que no está a la altura de los estudiantes del siglo XXI.