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ACCIONES PARA DESARROLLAR ESTILOS DE VIDA SALUDABLES. Segunda parte


Por: María Amelia González.


La actividad física regular ha demostrado retrasar sustancialmente el inicio de las limitaciones funcionales y de la pérdida de independencia, mejorar la calidad del sueño, la masa muscular y el apetito, así como reducir los síntomas de depresión y el uso de medicamentos. Deben explicarse su uso y sus contraindicaciones en función de las características del paciente, además de cómo protegerle de los efectos adversos que también pueden existir. Incluso los pacientes con condiciones de riesgo logran ejercitarse de forma segura, en niveles bajos, una vez que la evaluación y el tratamiento apropiado se han iniciado bajo monitoreo estrecho. En general, se recomiendan tres tipos de ejercicios físicos: el ejercicio aeróbico, los ejercicios de fortalecimiento y los de equilibrio y flexibilidad.

La nutrición es un determinante de longevidad partiendo de usos y costumbres en las distintas latitudes, etnias y relaciones civilizatorias. Es un factor fundamental para la prevención y el manejo de muchos de los problemas de salud de este grupo poblacional. Sin embargo, generar los cambios es difícil por lo arraigado de los hábitos y por su asociación a aspectos tanto culturales como económicos, sociales, psicológicos e incluso físicos. Los profesionales de la nutrición deben recibir formación en temas de gerontología pues en toda acción destinada a los adultos mayores se debe insistir en hábitos saludables como la disminución de la sal y los azúcares, la ingestión de agua, de frutas y vegetales, la distribución de los horarios de alimentación y la inclusión de la medicina verde y sus beneficios, así como la trasmisión de la culinaria familiar y tradicional en la preparación y consumo de los alimentos.

A pesar de los avances en la temática el hábito del tabaquismo y el consumo de otras drogas ilícitas, todavía ello es muy activo y prevalente entre las personas mayores. Está claro que, pese a los logros de la promoción y protección de la salud, el trabajo individual y en pequeños grupos sigue siendo básico para dar el soporte adecuado al abandono del consumo de estas sustancias y a sus efectos secundarios. No obstante, el consumo del alcohol suele ser poco estudiado entre las personas de edad. Se detecta poco la adicción y se trabaja menos en el consejo.

Si se tiene 65 años o menos, se recomienda no beber más de dos bebidas alcohólicas al día y, si se es mayor de 65 años, no tomar más de una bebida al día.

La automedicación, la polifarmacia y el consumo excesivo de sicofármacos es posiblemente uno de los hábitos más arraigados y más nocivos en el adulto mayor. Resulta importante recalcar los procederes adecuados según cada patología, las dosis exactas e informar de las reacciones adversas que pueden presentarse así como también la sustitución de medicamentos por hábitos alimentarios adecuados y la incorporación de la medicina verde.

La prevalencia de los accidentes es alta en personas mayores pero se reporta poco y se subestima en las estadísticas de salud. Muchos de los accidentes se producen en el hogar y en ellos el consejo del quipo multisectorial que capacita a los adultos mayores es muy importante.

Los consejos en el área medioambiente se encuentran muy relacionados con los accidentes y su prevención, buscando un ambiente saludable y amigable con las personas mayores. Esta temática está muy vinculada con el envejecimiento activo mediante la garantía no solo de la salud sino también de la protección y, por tanto, de la participación del individuo en la sociedad. En muchos casos, las barreras limitan el desempeño del mismo y la posibilidad de envejecer en la comunidad y sus hogares. El consejo de cómo adecuar el hogar a las necesidades del adulto mayor así como alertar a los encargados de dictar políticas medioambientales resulta primordial.

La atención a la discapacidad y limitaciones son prioritarias, deberán buscarse alternativas multisectoriales y multidisciplinarias para obtener respuestas adecuadas. La participación de la familia y de otros factores de la comunidad debe ser prioritaria. La iniciativa de involucrar a la familia y las comunidades con los mayores ha sido una práctica exitosa para alentar la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, a fin de contribuir a que la persona adulta mayor participe en igualdad de condiciones a medida que envejece (OMS, 2007).

Hoy, ha cambiado el contexto y se observa que aumentan cada vez más las personas de edad avanzada que mantienen actividad sexual hasta etapas tardías; por ello, crear oportunidades para hablar del tema, fomentar la actividad y favorecer que se desenvuelvan de forma sana y segura debe ser cada vez más frecuente en los servicios preventivos para personas mayores.

Los adultos mayores envejecen hoy más protegidos por programas de vacunación que van siendo adquiridos a edades más tempranas. La gran mayoría de ellos mantienen su inmunidad en la vejez y no necesitan nuevas dosis. Sin embargo, en otros casos, las inmunizaciones en las personas adultas mayores han demostrado ser muy efectivas. La vacuna contra la gripe: se recomienda una dosis una vez al año en todos los mayores de 65 años. Se señala su importancia especial en personas que viven internas en instituciones de cuidados a largo plazo, así como en el personal sanitario que trabaja en ellas. Es recomendable además la vacuna contra el toxoide tetánico y diftérico.

El éxito de los programas de promoción de salud y prevención de enfermedades en las personas mayores resulta evidente. No obstante, es preciso generar el suficiente interés y una necesaria adecuación de los procesos para que estos resultados se generalicen en las organizaciones de salud.

La necesidad de la multisectorialidad en este trabajo es fundamental en la educación para la salud y el desarrollo de hábitos de vida saludables. Se deben establecer técnicas geroculturales para llevar claramente los mensajes al adulto mayor su familia, y al entorno comunitario.

El uso de las tecnologías y los medios de comunicación deben ponerse al servicio de estas acciones con vistas a desarrollar programas que generen y divulguen estilos de vida saludables.