¿Qué le aportó el matrimonio Cristiano a la mujer?
Por: José Enrique Collazo

Hoy, el matrimonio, ‘célula básica’ del tejido social, exige verse en toda su amplitud para conocer su evolución en la especie humana y darnos cuenta de su inmenso valor. En los últimos tiempos se observa una débil cultura sobre la constitución y funcionabilidad de la unión entre un hombre y una mujer. Tanto casados como aspirantes a contraer matrimonio desconocen, en gran medida, el abc de cómo fundar y desarrollar la andadura familiar. Por ello, precisaremos algunos criterios esenciales sobre la unión matrimonial.
Leahey y Harris parten del conocimiento de la evolución humana según la teoría de la ‘psicología evolucionista teísta’. Plantean... “nuestros patrones de pensamiento y sentimientos fueron seleccionados en un mundo diferente al nuestro. Por tanto, entender a que se parece nuestra naturaleza humana básica debemos considerar las presiones de selección del pasado, no del presente. La importancia de era de adaptación evolucionista y los periodos más recientes de la historia humana. Esto es especialmente cierto en cuanto a la sexualidad humana diferente. Porque la reproducción es tan importante para la evolución que ha modelado los sentimientos y el comportamiento sexual”.
Midgely afirma que... “somos animales que viven y construyen en culturas que establecen valores, tradiciones y reglas que crean un ambiente único más allá del físico”.
“El cambio más importante en la moralidad sexual vino cuando la sociedad aspiró a poner en vigor «un vínculo de pareja permanente a través del matrimonio indisoluble buscando mejorar el estatus de las mujeres, la iglesia cristiana fomentó el matrimonio de vínculo de pareja, unión de toda la vida entre un hombre y una mujer no simplemente como una pareja sexual sino en amistad y compañerismo íntimo». El estatus de las mujeres -se elevó- porque ahora debían consentir en casarse y no podían ser abandonadas. Se alentó el matrimonio temprano para promover la castidad mediante la canalización del sexo en el matrimonio”.
Ellos nos dan elementos para conocer mejor la historia del matrimonio. Lo más sobresaliente es la elevación del estatus de la mujer. En su tiempo fue una de las conquistas más importantes para dar en el matrimonio la condición de dignidad tanto al hombre como a la mujer. Hoy al conocer de las tendencias de quienes tratan y logran en algunos países “re-inventar” el matrimonio se puede pensar en cuánta ignorancia, cuán pobre visión de la sociedad básica especie-específica del homo sapiens.
Veamos otros criterios para enriquecer nuestra visión de la unión matrimonial. Bernhard Haring, sociólogo experto en el tema, señaló... “La diferencia estructural entre el hombre y la mujer que existe en la unidad de coordinación y amor es enriquecida en matices y profundizada por la diversidad de las vivencias del padre y de la madre. La diferencia entre el hombre y la mujer depende de la diversidad de los sexos, pero se extiende a una esfera más amplia actuando como factor determinante en todos los sentimientos, actitudes y tendencias”.
Siurana y Conill destacan una característica de la vida familiar... “con-vivir compartiendo. Convivir es algo que se aprende desarrollando unos valores morales fundamentales en la relación con los otros”. En este proceso los rasgos masculinos y femeninos van con-formando a los hijos, en la mayoría de las ocasiones de forma inconsciente, los críos necesitan la influencia de ambos progenitores.
Un poco más de historia nos ayuda a comprender por qué la Iglesia Católica promueve y defiende al matrimonio. El papa Pío XI de su encíclica Casti connubii de 1930 expresa... “Hallase, por tanto, constituido el sagrado consorcio del legítimo matrimonio por la voluntad divina la vez por la humana, de Dios es la institución, los fines, las leyes, los bienes del matrimonio; de los hombres, en cuanto hacen una generosa entrega de su propia persona y para toda la vida a otra persona, es, por donación y cooperación de Dios todo matrimonio particular, con los deberes y beneficios por el Señor establecidos”
(n 10).
Los cristianos podemos apreciar la mano de Dios en la vida de los esposos y la familia. Gran dicha. Conviene elevar el conocimiento de cuánto significa lo que ha hecho y hace el Señor para la vida de los esposos. El apoyo divino eleva al hombre y a la mujer en una unión que llama a crecer en humanidad y en la propia identidad de cada cónyuge.
Una verdadera conquista del homo sapiens es el matrimonio destinado a unir a un hombre y a una mujer en el amor, en el convivir compartiendo, en la generación de hijos y su crianza-educación presencial. Mujeres de estos tiempos, la llamada es a re-conocer su valía. El verdadero feminismo consiste en descubrir todas sus potencialidades y desarrollarlas, su estatus se igualó entre otros aportes con el matrimonio indisoluble. Consolidar su dignidad e identidad es el gran reto de cada día.
Thomas H. Leahey, Richard J. Harris. Aprendizaje y cognición. 4a. edición. Prentice Hall, Madrid, 1998, p 355, 388.
Bernhard Haring. El matrimonio en nuestro tiempo. Editorial HERDER Barcelona, España, 1964, p 110.
Juan C. Siurana, Jesús Conill. Con-vivir y con-morir. Rev Cuadernos. Suplemento, sep-oct 2015.
Pío XI. Encíclica Casti connubii. El Matrimonio Cristiano, 1930, no. 10.