EL DESARROLLO (Personal, profesional, familiar, del país)
Por: Eulalio Sosa.
La palabra desarrollo es muy utilizada en los diferentes ámbitos de la vida diaria, en la casa, en el trabajo, en el discurso de empresarios, directivos y políticos.
Pero ¿qué significa desarrollo? Hice esta pregunta a un buen número de personas y casi todas me respondieron con una sola palabra: avanzar, mejorar, perfeccionar. Luego si hablamos de desarrollo personal ello quiere decir mejorar las condiciones de vida, una mayor remuneración, vivienda más segura y confortable, disponer de un medio de transporte propio, realizar actividades recreativas acordes a sus preferencias, tener la dignidad y libertad de personas, entre otras. Este desarrollo personal influye mucho en el desarrollo familiar.
El desarrollo profesional y laboral está marcado por la capacidad demostrada de asumir satisfactoriamente nuevos retos y trabajos más complejos con resultados positivos y el correspondiente reconocimiento.
El desarrollo del país quedó muy bien definido en las palabras de las personas encuestadas: avanzar, mejorar, perfeccionar. Ello significa alcanzar un estado superior, mejor y más próximo a la satisfacción de las necesidades de las personas, lo que se traduce en gozar de una muy buena calidad de vida.
El camino hacia el desarrollo, cualquiera sea este, exige determinadas condiciones:
Hacer las cosas correctamente, es decir, hacer las cosas bien. No es hacer muchas cosas sino hacer las cosas que corresponden bien hechas de principio a fin.
Hacer las cosas correctas, ello quiere decir hacer las cosas que están en sintonía con los objetivos y metas de la vida personal, profesional, familiar, laboral, social y del país.
Al cumplirse estas dos condiciones, tan simples pero tan difíciles de realizar, estaremos iniciando el camino hacia el deseado desarrollo. Ello se logra si somos capaces de sistematizar y cumplir siempre con estas dos condiciones, entonces, podremos decir que caminamos hacia un desarrollo sostenido y, si nuestro actuar es compatible con la Naturaleza, o sea, con la creación de Dios, entonces, vamos por el camino del desarrollo sostenible.
Es importante destacar que el verdadero desarrollo va desde lo individual hasta la nación, y no como esperan muchos que este desarrollo venga de arriba. Al Estado le corresponde trazar las políticas y estrategias adecuadas que posibiliten desde la persona alcanzar y transitar por todo este camino. Por ejemplo, Japón fue un país subdesarrollado que al terminar la Segunda Guerra Mundial quedó destruido física y moralmente, sufrió hasta los efectos de dos bombas nucleares. Un país sin grandes recursos, azotado por tifones, terremotos y tsunamis, sin embargo, inició un camino hacia el desarrollo desde lo personal y familiar, aprovechando las oportunidades, preparando su gente, captando y asimilando las nuevas tecnologías. Muchas de sus grandes corporaciones actuales empezaron siendo pequeños talleres que con mucho esfuerzo y calidad en sus producciones, hicieron que el país treinta años después, en 1975, irrumpiera en el mercado mundial con productos altamente competitivos, principalmente en las industrias electrónica, informática y automotriz, marcando un desarrollo sólido a través de toda su estructura poblacional. Por otra parte, vemos cómo muchos países árabes con el alza de los precios del petróleo muestran un alto desarrollo que manifiestan, entre otras, a través de construcciones espectaculares que no están al alcance de su estructura poblacional. Si por la aplicación de nuevas tecnologías el precio del petróleo disminuyera sensiblemente, volverían a ser países subdesarrollados con algunos muy ricos y un pueblo pobre.
Cuando no se alcanza el desarrollo se nos llama subdesarrollado. Subdesarrollo es una palabra que estamos escuchando continuamente. En su acepción más común, se aplica a condiciones económicas y sociales referidas a un país, región o continente, aunque también es válida para la persona con vistas a señalar que se está por debajo del desarrollo normal o aceptable, motivado por muy diversas causas: educativas, intelectuales, culturales, políticas o económicas pero tristemente, en realidad, subdesarrollo es, en gran medida, una forma de pensar.
Cuando las cosas no nos salen bien y buscamos un culpable para ello; si ante una adversidad se asume el papel de víctima; si se compara con los que se hallan peores y no con los mejores; si nos aferramos a paradigmas haciéndolos irrevocables y no se buscan nuevas formas de hacer; si ante un error o una mala decisión se ofrecen explicaciones que en realidad son justificaciones; si se considera que se conoce todo y no son escuchados los criterios de los otros y se destacan, principalmente, los defectos en vez de imitar sus virtudes, sin dudas, lejos de caminar hacia el desarrollo se va al estancamiento y la mediocridad.
Ser un país desarrollado no significa que el ciento por ciento de su población disfrute de esa condición. Siempre existirán personas parásitos que no han querido a su debido momento superarse y otras víctimas del egoísmo y avaricia de algunas personas que disfrutan con la explotación del prójimo. Actualmente en todos los países, independientemente de su sistema político, coexisten diferentes grupos sociales marcados por el nivel de ingresos y su calidad de vida.
En un país verdaderamente desarrollado, más del setenta por ciento de su población goza de una calidad de vida adecuada. Existen los que atesoran fortunas millonarias, trasmitidas de generación en generación que no sobrepasan el diez por ciento. También coexisten los ricos, personas que por el aprovechamiento de sus potencialidades o de sus dones, han acumulado una gran fortuna, entre ellos, empresarios exitosos, artistas, deportistas, estos pueden representar hasta un quince por ciento. Habrá un grupo social llamado clase media, que con su trabajo obtiene remuneraciones que le permite tener una buena calidad de vida: profesionales, intelectuales, comerciantes, obreros con una adecuada calificación, empresarios en general, agricultores con buenos rendimientos y otros. Este es el grupo más importante que debe representar más del 60%.
Las políticas, estrategias y lineamientos del Estado, además de trabajar por reducir la pobreza, deben enfocarse por el equilibrio y sostenibilidad de este grupo social.
Hoy muchos jóvenes hablan de su desarrollo; los padres de familia se preocupan y ocupan por el desarrollo de sus hijos; en los centros laborales, en las comunidades y en el discurso de los dirigentes el vocablo desarrollo nunca falta. En muchos países es una aspiración, un deseo, una necesidad que nos parece tan cercana pero que a la vez está muy lejos.
Los pilares del desarrollo descansan en la atención, la confianza y el respeto a la dignidad y al potencial creativo de cada una de las personas que componen la organización, ya sea familiar, empresarial o de un país.