El Covid-19
Por: Dr. Rodolfo Romero
Hace poco más de un año, nos informaban acerca de un virus en China que afectaba fundamentalmente el sistema respiratorio. En pocos días y con el desarrollo de las comunicaciones, este virus comenzó a expandirse de forma tal que en pocas semanas ya se encontraba en un gran número de países, y se inicia un crecimiento acelerado de casos y muertes. En un primer momento no le dimos la importancia que tenía, pero su alta letalidad desató las alarmas y ahí nos comenzó a cambiar la vida.
De pronto nos vimos todos enmascarados, sin poder acercarnos ni reunirnos, lavándonos las manos constantemente, muchos trabajos fueron cerrados y las economías viniéndose abajo.
Hoy, con la llegada de las vacunas, el panorama se antoja algo menos sombrío, pero aún este proceder no está al alcance de todos por su costo, por la gran población en riesgo o porque de forma paradójica muchas personas se niegan a vacunarse.
La vacunación para muchos es la señal de que todo volvió a la normalidad y han dejado a un lado cualquier método de protección, especialmente la mascarilla, sin tener en cuenta que ninguna vacuna nos protege al ciento por ciento y que las variantes de cepas del virus pueden hacerse resistente a estas. Es por ello que si bien los vacunados tienen cierta protección contra las formas graves de Covid 19, eso no los exime de contraer la enfermedad y no sabemos cómo reaccionaría nuestro organismo ante esa contingencia.
Aún hoy la pandemia afecta a grandes masas de población y parece que en el 2021 continuará esta enfermedad como espada de Damocles. No abandonemos la percepción de riesgo, no dejemos de protegernos, no dejemos de vacunarnos y confiemos en que el Dios de la historia, nos ayudará a salir de esta pesadilla.
El hombre ha sido afectado por muchas epidemias y pensábamos que con nuestro desarrollo tecnológico nunca volveríamos a padecerlas, sin embargo, la realidad de hoy nos obliga a hacer un alto en el camino y a darnos cuenta de nuestra fragilidad ante las realidades de la vida.
Mantengamos nuestra protección en lugares riesgosos (gimnasios, restaurantes techados, discotecas, medios de transporte) y así lograremos vencer a este enemigo invisible y silencioso que, a pesar de todo lo que hemos hecho por vencerlo, nos acecha.