LECCIÓN 3
En la playa.
La playa es un lugar de convivencia, donde coinciden multitud de personas. Ello exige la observancia de ciertas normas de comportamiento, tales como:
Debemos tratar de no alterar la tranquilidad de quienes están a nuestro alrededor pues, generalmente, las personas van a la playa buscando descanso y sosiego.
Los perros no deben estar sueltos, así se evitan accidentes.
Si deseas jugar a la pelota, debes seleccionar el lugar adecuado; no debes molestar a los demás.
Si quieres oír música debes utilizar audífonos o poner la radio a un volumen bajo, lo que no se debe es convertir la playa en una discoteca.
Si estás en el mar, debes tener cuidado extremo con cualquier embarcación cercana, con vistas a evitar lesiones.
Debes controlar, en la medida de lo posible, tu pasión amorosa.
Cuando te marches de la playa, debes recoger no sólo tus objetos personales sino también los restos de alimentos, latas y botellas.
Había un viudo que vivía con sus dos hijas, curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. Él sabía responder algunas; a otras, no.
Como pretendía ofrecerles la mejor educación, envió a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.
El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin dudar.
Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.
Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañarlo.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó la hermana.
-Voy a esconder la mariposa entre mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta. Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada!.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando. La niña le dijo:
-Tengo aquí una mariposa azul. Dígame sabio, ¿está viva o muerta?.
Muy calmadamente, el sabio sonrió y respondió:
-Depende de ti. Ella está en tus manos.
Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debemos culpar a nadie cuando algo falla. Nosotros somos los responsables por aquello que conquistamos o no conquistamos.
Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul. Nos toca a nosotros escoger qué hacer con ella.
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