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Coronación de la Virgen María de Regla


Por: Maritza de los Ángeles Hidalgo-Gato Lima


La solicitud para la coronación canónica a María de Regla, fue dispuesta el 14 de junio de 1955, gracias al empeño del reverendo Ángel Pérez Varela, párroco del Santuario de Nuestra Señora de Regla. A favor de la coronación pontificia de la venerada imagen estuvo presente el arzobispo de La Habana, monseñor Manuel Arteaga Betancourt.

Las Preces Petitorias elaboradas fueron inspiradas, como bien nos narra el tan recordado Padre Varela en sus Notas del Santuario de Nuestra Señora de Regla, en la Coronación Canónica a la Virgen de Regla en Chipiona, España, acontecida en 1954. El documento de solicitud de las preces, atesora la historia de los orígenes del santuario en 1687 y enfatiza la extensión de devoción al culto a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Regla; contiene, además, fechas significativas, como lo fueron la de 1714; la que, por acuerdo de los Concejales del Cabildo Habanero, se juró a la Virgen de Regla como Patrona y Gobernadora de la Bahía y Puerto de La Habana; siendo estos uno de los más célebres y lucidos festejos patronales acaecido en la ciudad habanera. También destaca el padre Varela que, hasta el año 1954 (año mariano), ha constituido este espacio religioso del Santuario de Regla un auténtico centro de devoción; y agrega que: “(…) no dudamos que todo esto ha de contribuir al aumento del fervor y devoción a la Madre de Dios…”

Lograr la aprobación de la solicitud para la coronación no fue fácil; ya que, por lo general, la Iglesia reserva ese honor tan solo a las imágenes del Señor o a la Santísima Virgen, las que son celebres por su antigüedad, número de fieles devotos y gracias concedidas, entre muchos de los requisitos para alcanzar tal distinción. Era necesaria también la aprobación y recomendación del Obispo del lugar; a través de una consulta previa con el Excmo. Sr. Cardenal, Arzobispo de La Habana, quien finalmente impartió su bendición y aprobó la redacción de las preses petitorias antes mencionadas y ser rigurosamente revisadas, corroboradas y aprobadas por la Santa Sede del Vaticano por unanimidad; y cito: “(…) que es muy grande y filial la devoción del pueblo con respecto a esa Imagen de la Madre de Dios y que es muy vivo el deseo de tu clero y de los fieles que la ínclita Cabeza de ella sea hermoseada con una preciosa corona de oro…”. Dado en Roma, desde la Ciudad Eterna, el día tres de septiembre del año décimo séptimo del Pontificado de Nuestro Santo Papa Pío XII, Año de Gracia de 1955 1.

La respuesta del consentimiento no se hizo esperar y el 11 de septiembre -mientras estaba enfrascada la comunidad en los preparativos de los festejos patronales- llegó el citado documento de aprobación por el Vaticano, para la Coronación Canónica.

Inmediatamente comenzaron los preparativos para la celebración y se señaló el día 24 de febrero, día en el que se celebra la fiesta de la patria y aniversario de la consagración episcopal del prelado habanero. Se constituyó para ello un Comité Pro-Coronación Canónica de la Virgen de Regla, cuyo asesor fue el Pbro. Ángel Pérez Varela. Dicho comité estaba compuesto por una presidenta, una secretaria, la camarera de la Virgen y otros miembros importantes, quienes aunaron sus esfuerzos en todo lo concerniente al festejo. Se tomaron en cuenta para ello, los más mínimos detalles. Entre estos sobresalen: la confección de la Corona de la Virgen-la cual le fue confiada al artista Pedro Piedrahita, artesano de arte católico de los talleres de “La Estrella de Italia” de La Habana. Esta prestigiosa casa de fina orfebrería fue la que tuvo a su cargo también la corona de la Caridad

Por último, se confeccionó un detallado programa especial, el que resumía lo siguiente: para el día 23 de febrero, a las 6 de la tarde, se realizaría el traslado procesional de la Imagen por el mar hasta la Iglesia de la Catedral de La Habana. A su llegada se realizarían letanías cantadas y salves. A las 10 de la noche sucedería la adoración nocturna del Santísimo Sacramento, con misa de medianoche. A las 5 de la mañana del día 24, se realizaría la Bendición y Reserva y a las 8 de la mañana la misa de comunión. A las 10 de la mañana se realizaría la misa Pontifical, el Sermón y la Coronación. Al finalizar la ceremonia, se realizaría (a las 5 de la tarde) la procesión por tierra, desde la Catedral de La Habana hasta el Santuario de Regla, acompañada por todos sus fieles. Durante el año de 1956, reanudaron los cubanos la lucha contra la tiranía de Batista. Sin embargo, esto no impidió que la comunidad reglana realizara una colecta para la corona de la Virgen. A muchas de las personas vinculadas al proceso revolucionario, este hecho religioso los fortalecía en su fe y en sus demandas de justicia social. Si bien este suceso fue divulgado de manera oficial por la prensa, radio y televisión cubana -más el apoyo del Ayuntamiento Municipal- fue significativa la trascendencia de esta noticia entre los fieles y peregrinos de la comunidad, ya que fueron los principales promotores de este acontecimiento religioso y cultural en la historia de Cuba.

Hoy, igual que ayer, nada impide que la comunidad reglana realice los festejos, esta vez unido a la madurez que añaden los sesenta años de coronación de Nuestra Señora de Regla.

En sintonía con las consideraciones anteriores, podemos aseverar que estas muestras de devoción mariana rebasan el marco local para extender su espacio de religiosidad hacía lo regional, ya que Nuestra Señora María de Regla, no solo dio origen y nombre al pueblo que creció en esta localidad habanera, también es significativo el hecho de que la virgen negra es la Patrona de la Bahía y Puerto de la Ciudad de La Habana. La corona que porta Nuestra Señora de Regla, desde el año de 1956, la hace aún más universal porque simboliza que ella es la Madre de nuestro Señor Jesucristo, el que reina entre nosotros.

Cita:1 Tomado del documento oficial de la Santa Sede, transcrito en: Ecos del Santuario, No 666.