Por: José Enrique Collazo
El título es una expresión muy sabia, que repetía mi madre.
Con idea-marco doy comienzo a nuestro tema que pretende llamar la atención sobre la prerrogativa femenina de engendrar, cuidar al crío en el claustro interno, parir, lactar y atender, acompañar a los hijos, orientarles, cobijarlos siempre es … una característica esencial de la especie humana a valorar. En el trabajo destaco algunos aspectos que hoy conviene resaltar.
El hijo deseado es una noble aspiración que supera el apareamiento de los animales porque la mujer tiene inteligencia, sentimientos, un alma espiritual que eleva ese anhelo natural.
El hijo engendrado se conoce al mes cuando no cae la regla, hay otros métodos para detectar el embarazo.
El ultrasonido ayuda a conocer la
evolución embriológica del crío. Ver el sexo, si está completo, ya en los primeros estadios le van encontrando parecidos. El niño en el claustro materno es persona, es alguien, es sagrado. Por tanto, merece el mayor respeto a su integridad.
El hijo que nace. El primer contacto en el medio exterior es con la madre, la lactancia, el cuidado, lo gestos de cariño, ahora, las neuronas espejo explican un proceso increíble. El neurocientífico Giacomo Rizzolatti:
“Los seres humanos estamos dotados de un cerebro que dentro de muchas funciones que realiza posee células, reconocidas como, neuronas espejo que nos permiten entender, descubrir, relacionarnos con el otro. Estas neuronas aclaran… la empatía y la capacidad de imitar favoreciendo la etapa adaptativa”.
Este descubrimiento explica el modo natural de comunicación que se inicia desde que el crío abre los ojos. Atención, esta etapa es más importante de lo que se pueda imaginar. La madre ‘emite señales’ que el crío inconscientemente recibe y guarda.
El hijo que crece. Las madres necesitan prepararse para ser capaces de orientar el desarrollo integral de sus hijos. Los cursos de educación tanto para la primera infancia como para las etapas siguientes, las lecturas especializadas no sólo los consejos de ‘criadoras experimentadas’ son básicos.
Todas las etapas necesitan la presencia de ma y pa para que el acompañamiento en el hogar sea una constante per semper.
Hoy las mujeres han ganado en reconocimiento social, un buen paso civilizatorio, pero, cuidado no subestimar la presencia paterna en todo momento. Atención a los papás. Tal vez, uno de los males que generan hijos marcados negativamente pueden darse por la ausencia del padre o por la violencia doméstica.
El rumbo en la vida… es la asignatura tan importante como las anteriores. Las madres y los padres son los encargados de enrumbar a sus descendientes, darles el sentido de la vida, ayudar a partir de alrededor de los ocho años a formar su conciencia moral basada en un código de valores, darles lo necesario para vivir dignamente y hacer los estudios que su vocación les permita. La sabiduría de la madre se pone a prueba para moldear a las hembritas principalmente.
El sentido cristiano y el sentido patriótico. El sentido de la vida es una condición esencial para todo ser humano. Ma y pa están llamados a orientar el camino de la fe, la práctica religiosa, la buena conducta según los mandamientos de la Ley de Dios; como buenos cubanos, inculcar el sentido patriótico con destaque de nuestros padres fundadores, los símbolos de la patria, la celebración de las fiestas nacionales, lecturas adecuadas.
El compromiso social basado en los principios cristianos y en la doctrina social de la Iglesia que preconiza el bien común, idea rectora que coincide con el principio martiano… con todos y para el bien de todos.
Prepararlos para fundar una familia como Dios manda, inculcarles el valor del matrimonio estable, funcional, para siempre, ayudarles en lo posible a elegir una buena pareja para compartir la vida. Estar al lado de las parejas jóvenes para si necesitan apoyo dárselo. Como lo han leído, como la han vivido, la maternidad no acaba nunca.