El regalo debe ser una manifestación sincera del cariño y aprecio hacia otra persona; por ello, la persona que regala debe tener presente algunos elementos tales como:
El valor del regalo debe ser apropiado a la ocasión, ni demasiado discreto ni demasiado costoso ya que podríamos poner a la persona que lo recibe en una posición incómoda.
El regalo debe agradar a la persona que lo recibe por lo que se hace necesario conocer gustos y aficiones.
Generalmente, un regalo siempre es bien recibido, pero es muy importante tener en cuenta las ocasiones especiales: cumpleaños, nacimientos, bodas, día de las madres y de los padres, entre otros.
Un regalo tardío denota falta de atención y pierde, en ocasiones, su incentivo.
Las flores y los libros son siempre gratos regalos.
Debemos cuidar la presentación del regalo; éste no debe nunca llevar el precio.
Si participas en un intercambio de regalos entre compañeros y no te agrada tu obsequio, no debes hacer pública tu inconformidad.
Si en tu fiesta de cumpleaños algunos de tus invitados te regalan y otros no lo hacen, debes evitar que estos últimos se puedan sentir incómodos.
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