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La Biblia en el seno del hogar


Por: José Enrique Collazo

La familia es un tema que a diario está presente en los medios de comunicación planteando «su rol en la educación de los hijos y de todo miembro del hogar». Por supuesto como célula básica del entramado social sus responsabilidades y a la vez sus disfrutes deben servir para beneficio de cada persona cualquiera sea su edad y el lugar que ocupe. A los padres compete principalmente la crianza e instrucción-educación de los hijos, se pueden incluir si conviven juntos abuelos y tíos. En estos tiempos esta es una tarea prioritaria que requiere de tiempo y de conocimientos básicos para ejercer su función de educadores.

En todo hogar cristiano ‘las enseñanzas de la Biblia’ deben ocupar un papel de primer orden, en estos tiempos la novela, el paquete, la tableta y la wifi ocupan lugares cimeros relegando la lectura y comentario de pasajes de los libros contenidos en ella. Si usted escucha las conversaciones en muchas casas después de las diez de la noche el tema es la novela. Los tiempos en que mi padre nos leía un pasaje de los libros históricos del Antiguo Testamento y nosotros lo hicimos con nuestros hijos han pasado. Lo cual no debe asustarnos, sí motivarnos a buscar fórmulas que nos permitan a educadores y educandos darle un tiempito a la lectura de un pasaje de alguno de los libros como los Proverbios o el Eclesiástico que son de gran valor instructivo y espiritual, ni decir de los evangelios, hay que darlos a conocer poco a poco para que vayan entrando en el disco duro y creen una base religiosa.

El tema nos lleva a centrarnos en las Sagradas Escrituras los principios fundamentales para familiarizarnos con la religión cristiana y a un cultivo intelectual y religioso mediante la Palabra de Dios. Esta parte de la formación para acercarse a Dios y abrazar su religión es indispensable, lo cual no quita que Dios llame a otros que proceden de hogares donde no se habla de Él.

El libro del Eclesiástico escrito por Jesús, hijo de Sirac se cree que por el año 136 antes de Cristo. El mismo según relata un nieto suyo fue el fruto del estudio de las divinas escrituras, de la Ley, de los profetas y otros libros. Este y otros libros son llamados ‘sapienciales’ por su riqueza cultural y religiosa. Les presento una muestra que nos puede ayudar a conocerlo o a conocerlo mejor, nos dice: “En tres cosas se complace mi alma, hermosas ante el Señor y ante los hombres. La concordia entre hermanos, la amistad ente los prójimos y la armonía entre marido y mujer” (Cap. 25, 1-2). Les dejo la cita para que la estudien y mediten cuánto bien pueden proporcionarnos y cuánto bien pueden darle a los próximos a quienes les enseñemos este u otro pasaje.

Buena ocasión para revitalizar nuestro apego por las Sagradas Escrituras, buena ocasión para beber de ese manantial de sabiduría que calma la sed y nos nutre, buena ocasión para escribir un pasaje en una tarjetica y tenerlo a la vista para que cada vez que pasemos por delante lo repasemos para acercarnos un tanto más al Señor. Hacerlas presente en el hogar es un imperativo de toda familia cristiana en todo tiempo.