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La Entrevista


Por: Caridad Zayas


En las eucaristías dominicales celebradas en la parroquia Jesús, María y José, el coro, guiado por Liliam Riverón Catasú, anima la alabanza de los fieles al Señor. Hoy Nosotras conversa con Liliam, integrante del Consejo reducido del Movimiento de Mujeres Católicas, para conocer sobre sus actividades laicales.


¿Cuándo comenzó tu trabajo laical?

Hace 25 años me incorporé a la comunidad Jesús María y José y desde ese momento comenzó mi trabajo laical; en ella he crecido como discípula misionera y doy gracias a Dios por todos los carismas que me ha regalado y que han florecido, permitiéndome, de diferentes formas, ser su servidora, viviendo la fraternidad de forma activa en la misión de anunciar la Palabra. Mi primera actividad laical fue colaborando en la liturgia con las oraciones que cantamos durante la celebración en el coro; a ello está y estará dedicada mi voz, mientras Dios lo permita. La formación de pequeños y adultos en la catequesis ha sido también un trabajo hermoso donde he sentido la presencia de Dios de manera profunda. No olvido la labor evangelizadora que toda la comunidad realizó en el año 1997 con vistas a la preparación de la visita a Cuba de san Juan Pablo II. Fue relevante lo que se llevó a cabo y lo que nos dejó como fruto: ocho casas misión, iglesias domésticas donde las que las mujeres fueron las principales encargadas de dar la acogida semanal a los participantes. Luego, el recorrido de la Cruz, otra misión de la que nos alimentamos. Memorable fue también para mí el recorrido de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona y Madre de los cubanos y en ello la participación de la comunidad toda, su entusiasmo y alegría.

¿En qué momento te incorporaste al Movimiento de Mujeres Católicas?

En 1998, se funda el Movimiento de Mujeres Católicas en mi comunidad y diferentes hermanas guiaron el grupo hasta que en año 2000 soy designada como la animadora. Me ocupo de la formación y compartimos temas que analizamos y enriquecen nuestra espiritualidad, así como las de aquellas hermanas que no pertenecen al Movimiento pero desean participar y colaborar con sus testimonios.

Formas parte del Consejo reducido del Movimiento. ¿Cuáles son sus características y qué papel desempeñas en él?

Dentro del Consejo reducido soy servidora, como todas las que participamos en él. Juntas, intentamos discernir a la luz del Evangelio las necesidades de formación de las mujeres en general y no solo de aquellas que pertenecen al Movimiento. Proponemos temas que contribuyan a iluminar a las mujeres en diferentes contextos: familia, trabajo y sociedad en general, tratando de aumentar su autoestima y dignidad como hijas de Dios, creadas a su imagen y semejanza y amadas por Él. También trabajamos en la educación en valores.

¿Cómo conjugas las actividades laicales con tu vida familiar y laboral?

Soy profesora de la Facultad Premédica de Cojímar y he podido comprobar, una vez más, que Jesús siempre nos acompaña y a mis alumnos y compañeros de trabajo se les hace presente de muchas formas.

En el ámbito laboral, siempre tengo tiempo para escuchar a mis alumnos y compañeros de profesión y compartir con ellos fraternalmente; esa fraternidad nos une y se hace presente la voz del Señor. En todas mis actividades, siempre, tienen que estar incluidas las de mi Señor, por ello pienso que es Él quien coordina y conjuga tanto mis actividades laicales, familiares y laborales porque sé que me quiere cerca, que hasta lo puedo tocar, como lo plantea una conocida canción porque Jesús está aquí.

Un mensaje a los lectores de la revista Nosotras.

A todos les digo: Deja que Jesucristo te toque. Abre tu corazón a Él y descubrirás la verdadera felicidad.