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CATALINA DE GÉNOVA (1447-1510)


Por: Hno: Jesús Bayo, fms.


Perteneció a la noble familia genovesa de los Fieschi y recibió una formación humanista clásica. A los trece años solicitó ingresar al convento de Santa María de las Gracias pero la superiora le rechazó a causa de su minoría de edad. Según la costumbre de la época, cuando tenía dieciséis años, fue desposada con su consentimiento y el de sus padres con el acaudalado Juliano Adorno cuyo carácter y conductas desordenadas soportó con gran paciencia en medio de la soledad. Recién casada, se orientó hacia la vanidad mundana, pero con el paso de los años por la senda de su camino espiritual se desilusionará de honores y riquezas.

El 22 de marzo de 1473 mientras se confesaba, Catalina tuvo una experiencia mística que será el inicio de su conversión y entrará por la senda del ascetismo en ascenso hacia el estado de unión con Dios. Sus mortificaciones y penitencias iban acompañadas de fenómenos místicos: visiones, éxtasis, fuego interior. Al mismo tiempo, luchaba contra su orgullo y amor propio y se dedicaba a cuidar enfermos, leprosos y marginados de la sociedad. Su esposo, Giuliano Adorno, se convirtió y terminó ingresando a la Tercera Orden de San Francisco. Juntos se dedican al cuidado de los que sufren hasta que él murió en 1497. Entonces, Catalina prosiguió sus obras de caridad con los enfermos. Así pasó los últimos años de su existencia, hasta que murió el 14 de septiembre de 1510. Fue beatificada en 1675 por el papa Clemente X y en 1737 fue canonizada por Clemente XII. En 1943, Pío XII la proclamó patrona de los hospitales de Italia. Es patrona de Génova y su fiesta se celebra el 15 de septiembre.

SUS OBRAS Y ESPIRITUALIDAD

En torno a Catalina se reunió un círculo considerable de personas colaboradoras que procedían de los diversos estratos sociales de la ciudad para formar la Compañía del Amor Divino, uno de los tantos “oratorios” o sociedades piadosas de la época. Desde este grupo se redactaron algunos escritos agrupados bajo el título: Opus Catharinianum, publicados después de su muerte. Se trata de un conjunto de obras atribuidas a Catalina de las que solo una parte fueron redactadas por ella. Los títulos son: el libro de la vida admirable y de la doctrina santa de la beata Catalina; el tratado del purgatorio; el diálogo espiritual entre el alma, el cuerpo, el amor propio, el espíritu, la humanidad y el Señor-Dios.

La espiritualidad de Catalina de Génova se centra en la bondad de Dios y la pureza de su amor; el amor propio del ser humano, la importancia de la humildad y del anonadamiento. Para llegar a ello se va despojando de las propiedades y hasta de sí misma. Realiza la reparación del pecado mediante la mortificación y la penitencia. El amor divino, su gracia y misericordia es el motor de todo su proceso espiritual.

Otra idea importante de sus escritos es la necesidad de la libertad y del consentimiento ante la gracia para que el pecador alcance la conversión. La gracia no se impone ni anula la libertad, sino que respeta la voluntad y la naturaleza humana. Sus escritos fueron fuente de inspiración para san Roberto Belarmino, san Francisco de Sales y otros escritores espirituales.

EXTRACTOS DE SUS ESCRITOS

Oh amor, con tu dulzura logras triturar los corazones más duros, los ablandas aunque sean duros como el diamante, y les derrites como la cera sometida al fuego. Oh amor, tú haces que el poderoso se considere el más humilde de la tierra y que el rico se valore como si fuera el más pobre del mundo.

Oh amor, tú haces parecer locos a los sabios y quitas la ciencia a los doctores para darles una sabiduría que sobrepasa toda inteligencia.

Oh amor, tú sacas del corazón la melancolía, la dureza, la posesión y el apego mundano. Tú haces buenos a los malvados y sencillos a los maliciosos. Con tus obras, afirmas al hombre mediante su libre albedrío para que esté contento de ser dirigido solo por ti, que eres su mejor guía.

ALMA: Oh Señor, ¿qué tengo yo para que me cuides tanto y me tengas tanta estima, cuando yo misma me considero y me cuido tan poco?

SEÑOR: Si tú comprendieras cuánto amo a las almas, no podrías conocer más en esta vida, porque este conocimiento te haría morir… Y si pudieras ver de forma distinta tu miseria, conociendo mi bondad y el amor puro que tengo hacia los hombres, tú vivirías desesperada, pues mi amor te anonadaría… Mi amor es infinito y yo no puedo más que amar a mis criaturas; mi amor es puro, simple, sin mancha y no puedo amar sino con este amor. Todos los otros amores parecerán falsos a quien pueda comprender el mío. La causa de mi amor es él mismo y, puesto que no logras comprenderlo, puedes quedar en paz y no te aventures a buscar lo que no podrás encontrar. (Diálogo espiritual).

Esta alma santa, viviendo todavía en la carne, se encontraba puesta en el purgatorio del fuego del divino Amor que la quemaba entera y la purificaba de cuanto en ella había para purificar, a fin de que, pasando de esta vida, pudiese ser presentada ante la presencia de su dulce Dios-Amor. Y comprendía en su alma, por medio de este fuego amoroso, cómo estaban las almas de los fieles en el lugar del purgatorio para purgar toda herrumbre y mancha de pecado, que en esta vida no hubiesen purgado. Y así como ella, puesta en el purgatorio amoroso del fuego divino, estaba unida a ese divino Amor, y contenta de todo aquello que Él en ella operaba, así entendía acerca de las almas que están en el purgatorio (Tratado del purgatorio, n. 1).

BIBLIOGRAFÍA
Diccionario de mística, Madrid 2002.
Catalina de Génova, Tratado del purgatorio, Barcelona 1946.
www.franciscanos.org