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Memorias del Hotel Trotcha


Por: Daniel Estévez González

Pocos son los caminantes que saben que en la transitada esquina de Calzada y 2 radicó alguna vez el famoso hotel Trotcha. Y es que ya no queda nada de ese gran inmueble. Los vientos del huracán Irma acabaron por derrumbar la precaria columnata clasicista de la fachada que se resistía al paso del tiempo. Sobre los orígenes e historia de esta instalación tratarán las próximas líneas de este trabajo.

El catalán Bonaventura Trotcha y Formaguera quien llegó a Cuba en 1850 y fue el fundador del hotel que llevó su nombre. Este importante comerciante y enamorado del Vedado abrió las puertas del entonces salón Trotcha en 1883. Una construcción que denotaba por su sobria fachada neoclásica y su techo a dos aguas. Con un bello jardín el lugar se convirtió rápidamente en sitio de moda para las familias habaneras.

Para 1890 debido al auge y popularidad se amplía la edificación con dos pisos de madera en los altos para albergar veinte habitaciones, una suite, servicios sanitarios, baños comunes, cocina, restaurante y bar. Al decir de Julián del Casal, quien estuvo en alguna ocasión: «Todo parece que convida a satisfacer las más imperiosas de las necesidades humanas. Las mesas elegantes, cubiertas de blancos manteles; los platos de fina porcelana, fileteados de rayas doradas; los manjares exquisitos, servidos en fuentes de plata; la profusión de licores, suficiente para todos los caprichos; y la finura de los dueños que se desviven por complacer a sus favorecedores hacen que este lugar sea el escogido por las personas de gustos refinados».

Un verdadero paraíso terrenal, al respecto el historiador Ciro Bianchi nos dice: se traspasaba la verja de hierro cuyas hojas se mantenían permanentemente abiertas y el visitante accedía al jardín del hotel Trotcha. Era el llamado Jardín del Edén por hallarse ubicado junto al área así denominada del establecimiento. En los ángulos del jardín se encontraban cuatro glorietas espaciosas bajo cuya sombra descansaban los huéspedes y saboreaban sus bebidas predilectas.1

El “Trotcha” fue el primer hotel que se construyó en El Vedado, y para muchos la primera instalación de veraneo creada a poca distancia de La Habana. Como datos de interés se puede señalar que fue el primer hotel de Cuba que tuvo habitaciones con servicio de baño privado. Allí se hospedó el poeta nicaragüense Rubén Darío, aunque otros afirman que solo visitó el hotel y Mazzantini, el famoso torero que vivió un idilio amoroso con la no menos famosa actriz Sarah Bernhardt.

En 1899 con la intervención de Estados Unidos, el lugar quedó arrendado por la Comisión de Evacuación del Ejército Español, organizada por los yanquis. Allí se estableció el primer gobierno interventor estadounidense. En sus habitaciones se alojaron, posteriormente, la primera Administración de Correos de la ciudad y el primer Tribunal Supremo de la Isla.

Don Ventura, sin embargo, amparado en los resortes intervencionistas, decidió en 1902 ampliar el Trotcha y construyó otro bloque de viviendas en los terrenos aledaños al edificio. A este bloque se le llamó “El Edén”. Y al bloque construido en 1904 se le bautizó con el nombre de “Washington”. En 1930, el “Trotcha” fue transformado como Casa de Huéspedes.2

El agregado funcionó como hotel hasta la crisis de los años treinta, entonces se convirtió en casa de huéspedes con aproximadamente sesenta habitaciones y nunca más recuperó su esplendor. En 1986 un fuego devastador lo destruyó totalmente.

Notas: Ciro Bianchi Ross, “Adios al Trotcha”, Lecturas, Juventud Rebelde
Derubin Jacome, “Cuba en la memoria”