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Testimonio


Por: Ileana Isla


Pertenezco al taller “La Esperanza” desde el año 2013. Me incorpore a él después de haber pasado una difícil experiencia como cuidadora de mi hermana y me encontraba muy deprimida.

Cuando comencé no conocía sobre las manualidades y allí he aprendido a elaborar tarjetas bordadas, filigranas, muñequería; también he aprendido a tejer, a coser a mano y a crear diferentes artículos de gran utilidad, lo cual agradezco infinitamente a Magdalena que es quien dirige el taller. Pero lo que más disfruto en nuestras reuniones de los viernes por la tarde son los temas de formación pues nos ayudan muchísimo a valorarnos y comprender muchas cosas que nos facilitan enfrentar la vida con amor. Este convivir todos los viernes nos hace sentir como familia pues compartimos nuestros problemas y, además, hay mucha alegría, pues a pesar de estar comprendidas ya en la tercera edad, el ambiente reinante es de fiesta. Celebramos los cumpleaños, realizamos excursiones, vemos películas y todo ello nos ha ayudado a compenetrarnos mejor.

En fechas señaladas, le obsequiamos detalles a la comunidad de San Judas, por ejemplo, el día de las Madres, hacemos tarjeticas de felicitación y se las regalamos a todas a las mujeres que asisten a las dos misas del día; también tenemos gestos los fines de año y el Día de Reyes.

Tratamos de estar presente como grupo y ello nos alimenta mucho en lo espiritual ya que podemos proporcionar momentos gratos a los demás.

Resulta importante destacar que vendemos a la comunidad los artículos que elaboramos a precios bien módicos y con ello financiamos nuestras actividades. Además, con el esfuerzo de todas, hacemos donaciones para apoyar a madres solteras o de bajo recursos, confeccionamos y arreglamos canastillas y hacemos juguetes para los niños. Todo lo que he aprendido me ha sido de gran utilidad; gracias a ello contribuyo a la economía de mi hogar.

El taller “La Esperanza” me ha hecho crecer como persona y sentirme útil. Siempre podemos aprender algo más en la vida; el compartir con mis compañeras me fortalece. Me he acercado más a Dios. Hoy pertenezco a la comunidad de San Judas y San Nicolás e hice mi comunión.

Le agradezco enormemente al Movimiento de Mujeres Católicas la oportunidad de ser una integrante más de este proyecto social tan bonito