LA COHERENCIA

Por: Eulalio Sosa Fellové
Una de las enseñanzas de vida más sobresaliente que nos enseña Jesús en la cruz es su coherencia. Durante toda su vida pública la pasó enseñando sobre el amor y el perdón; fue un líder que creó una contracultura y sus enseñanzas fueron tan poderosas que logró dividir la historia, dando paso a una nueva era para la humanidad.
Fue contra el paradigma de “ojo por ojo y diente por diente”, la era de la venganza recíproca llegaba a su final con su nueva propuesta que establecía como verdad fundamental el amor y que el odio y el rencor se sustituyeran por un valor superior: el perdón.
Fue tan poderosa su propuesta que sus enemigos naturales lo sometieron a una gran prueba. Fue juzgado, humillado, escupido, arrastrado, lacerado y finalmente clavado en un madero, pero ante tal martirio, antes de expirar por última vez, pronunció esas palabras que le dan gran coherencia a su vida: “Perdónalos Padre, que no saben lo que hacen”
Cristo nos dejó un mensaje de amor, perdón, igualdad, humildad, solidaridad, de servicio a los demás, de amar al prójimo como a nosotros mismos y de esa forma honrar a Dios, y así amarlo y adorarlo, pero nosotros los cristianos de estos tiempos, ¿cuántos aplicamos esta enseñanza de Jesús?
La coherencia en la vida es una virtud que choca muchas veces contra nuestro egoísmo, nuestros deseos de poder, de reconocimiento y, por ello, a veces, nos olvidamos que nuestro prójimo está ahí o lo utilizamos o lo manipulamos o pasamos sobre él como si no existiera. Ello se manifiesta en muchos de los miembros del pueblo de Dios.
Esto no es solo un problema dentro de la Iglesia, sino es un comportamiento de nuestra sociedad. La falta de coherencia se justifica de muy diversos modos, escuchamos: “No siempre se puede decir lo que uno piensa” lo que nos lleva a conductas de la llamada “doble moral”. Otras veces se justifica diciendo “¡Hay que sobrevivir!”, y hasta negamos nuestra creencia al llenar una planilla para un determinado trabajo que nos pueda ofrecer una mejor calidad de vida o para optar por una determinada carrera universitaria.
Cuántas personas creyentes guardaron sus santos en los escaparates, cuántos llamados revolucionarios extremistas que estaban al tanto de la vida de sus vecinos para denunciarlos, hoy viven en Miami. La falta de coherencia nos lleva a la falta de honradez, en primer lugar de honradez consigo mismo.
En La Edad de Oro aparece un bello trabajo titulado Tres Héroes, en él Martí resalta, en apretada síntesis, la vida de tres grandes libertadores de América que mostraron una gran coherencia entre su ideal y su vida, estos son: un cura, el Padre Hidalgo; un hombre de letras, Simón Bolivar y un militar, José de San Martín.
En los primeros párrafos de los Tres Héroes, Martí define el concepto de libertad, él plantea: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”, ser honrado es ser integro, pensar, hablar y actuar coherentemente. Más adelante, Martí les habla a los niños sobre el decoro que implica el respeto a su dignidad como ser humano; también establece la relación que existe entre libertad -honradez- decoro, ingredientes fundamentales para ser coherentes.
Dios nos regaló todo lo que somos; nosotros le podemos regalar lo que podemos llegar a ser.