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El hombre erguido

Por: José Enrique Collazo

Homo sapiens, despierta

Un atributo propio de la especie humana es la posición bípeda y caminar erguido. En una lámina muy divulgada se ve la evolución de los animales superiores hasta el homo sapiens, en ella, apreciamos la posición vertical del ser humano en el culmen de su cuerpo. La cuestión que preocupa es ... si en el cerebro y la psiquis del hombre existe la condición de ‘erguido’ en su pensar y en su conducta en su progreso como persona social.

Estamos en un tiempo de dos acontecimientos de extrema violencia que afectan a los implicados directamente y al mundo globalizando los efectos de sus conductas. Hay otros problemas conocidos donde se observa con dolor como los seres más evolucionados parece que involucionan.

En un artículo de la revista Espacios titulado ‘El síndrome de Caín’ (4º. Trim, 1998) trataba la tendencia a la agresividad descrita en el relato del Génesis. Del trabajo cito el párrafo final... El síndrome expresa la agresividad, la quiebra de la fraernidad, la fragilidad de la solida- ridad que puede interpretarse, en aquellos tiempos, como que no habían evolucionado en su humanización. Una cita a Génesis 4,16 «Dios le dice a Caín, si obraras el bien andarías erguido».

Vale la pena aplicar la concepción de «postura erguida a la calidad de la conducta de los miembros de la especie homo sapiens». Imaginamos que Caín no retrocedió en su cuerpo sino en su psiquis y su alma. Este es el mensaje que el autor sagrado nos da acorde a la cultura de su tiempo.

Recuerdo cuando era adolescente que me jorobaba un poco, mis padres me decían, anda derecho. Mis amigos a petición mía me daban un piñazo en el brazo para que me enderezara. Me enderecé. La expresión de los padres y mayores se refería también a nuestra conducta ... ándate derecho.

Dos criterios permiten conocer lo necesario para «ser lo que realmente podemos llegar a ser para andar erguidos». Edgar Morín... “Homo sapiens se encuentra ante el reto de proseguir la hominización como humanización, para, de este modo salvar a la humanidad realizándola”.

El Papa Francisco nos recuerda: «Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cuánto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, cada uno de nosotros es único e insustituible en la historia. Así nos mira Dios, así nos trata Dios». Mensaje del 15.11.2020