APRENDER A DECIR NO ES NO Y SÍ ES SÍ
Por: Maria Amelia González

Cada persona tiene su propia verdad, cada uno sabe sus cosas y Dios las de todo el mundo, así reza una frase popular. Por esta razón, es muy difícil juzgar e interpretar según nuestros criterios el pensar, decir y actuar de los demás.
En la mayoría de los casos, damos por sentado nuestros preceptos y juicios y constantemente presuponemos e incluso nos atrevemos a sugerir, y en el peor de los hechos imponer lo que consideramos nuestra verdad o la solución y propuesta a problemas y situaciones ajenas.
A veces somos jueces y en otros enjuiciados pero en cualquiera de las dos posiciones hay que saber discernir, analizar todas las aristas y posibilidades para entonces tener el valor de decir NO cuando es NO y SÍ cuando es SÍ. Necesitamos y urge ponernos en los zapatos del otro o calzar bien nuestro propio calzado.
Envejecemos y no acabamos de aprender que en cuestiones de juicios e inteligencia emocional todavía nos queda por aprender y, sobre todo, poner en valor los monosílabos NO y SÍ. El respeto, la escucha y el dialogo deben ser una triada en el análisis y valoración de nuestras relaciones sociales, sin dejar de ser nosotros mismos con nuestra liber- tad como hijos de Dios.