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Por: Sara Vázquez Matar

Queridas hermanas:

Luego de doce años de hacer realidad el sueño de crear nuestra querida revista Nosotras, con la ayuda de Dios que todo lo puede, de nuestros benefactores y de todo el equipo de redacción llega el momento de des- pedirme de mi cargo de responsable del Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas y Directora de esta publicación. Siento un profundo dolor porque ha sido parte de mi vida llevar esta responsabilidad, pero como tantas personas en mi país he tenido que tomar el camino de la migración para reunirme con mis hijos.

Tanto el Movimiento como la Dirección de la revista quedan en manos de la vicepresidenta Edelma Acosta, quien siempre ha estado muy unida a todas las labores y su entusiasmo y tesón, además de su gran fe, harán posible que esta misión de formar y promover a la mujer siga adelante.

Debemos sacar experiencias de todo lo que estamos viviendo, situaciones muy fuertes no solo en Cuba sino en el mundo entero, pero contamos con la fuerza de Dios para vencerlas si acudimos a Él cada día, pues siempre nos escucha.

Demos gracias por todo lo que tenemos, por tantas cosas que a veces no sabemos valorar y que Dios siempre nos concede, por este Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas que durante años ha sembrado amor y esperanza.

Siempre me mantendré cercana a nuestra publicación, pidiéndole al Señor que se siga cumpliendo el objetivo de llevar a muchas mujeres lo que con tanto amor predicamos.