HIPERTENSIÓN ARTERIAL (HTA)
Por: Dra. Gema del Carmen Gil Paula
Es una afección de la sangre donde la presión hacia las paredes de las arterias es demasiado alta y sostenida en el tiempo, y ello afecta la resistencia periférica de la pared de las arterias. Se define presión arterial alta cuando esta se halla por encima de 90mm/Hg pero ello también varía según la edad del individuo.
En muchos casos no da síntomas y es detectada en un paciente que se halla en estudio por sufrir alguna patología, por lo que en muchos casos se diagnóstica cuando ya ha causado daños cerebro vasculares como se ve en las cardiopatías y accidentes vasculares cerebrales.
Entre los síntomas más frecuentes están las cefaleas, mareos, sensación de oídos tupidos que también pueden encontrarse en otras afecciones.
Muchas personas expresan que su presión es emotiva porque aparece cuando están muy estresadas o entre eventos de ira, dolor, emoción o preocupaciones importantes y, por tanto, no tienen un estudio de la misma, ni tratamiento específico. Ello es un error. Cuando a una persona se le detectan cifras elevadas de presión, al menos dos veces al día, no debe esperar el tener síntomas para tomársela. La toma al levantarse es muy importante. En estudios realizados se ha comprobado que la máxima presión arterial de cualquier persona hipertensa o no ocurre sobre las 6am. El promedio de las cifras obtenidas más el estudio que se realice orienta al médico en el tratamiento y a clasificar esa hipertensión.
La HTA se clasifica como: primaria o secundaria. Esta última está muy relacionada con afecciones que afectan los riñones y la tiroides, por tanto, se deben realizar estudios de la función renal y endocrina para indicar el tratamiento. La HTA primaria es la más frecuente y está relacionada con el estrés, el medio ambiente, las emociones, el trabajo, entre otras. Es fundamental que la persona sepa cómo manejar los factores según su personalidad y forma de percibir el entorno. Cuando manifestamos resistencia, negatividades, pesimismo, nos desvalorizamos constantemente y nos dañamos.
Tenemos que aprender a cuidarnos, evitar la obesidad, el sedentarismo, los hábitos tóxicos que son factores de riesgo; ello es una forma de prevenir. La persona diagnosticada debe ser responsable y así evitar las crisis hipertensivas pues a la larga el no control puede provocar daño renal, cardiopatías isquémicas, retinopatías y otros daños. La HTA no es trasmisible, puede estar asociada a otras causas como la diabetes Mellitus, insuficiencia cardiaca y otras. Por tanto, el tratamiento consiste en el cuidado personal, realizar ejercicios físicos, dejar hábitos tóxicos como fumar y consumir drogas, practicar técnicas de relajación, monitorear la tensión arterial, hacer dieta baja en sal, carbohidratos, grasa y glucosa. Todo ello combinado con los medicamentos y dosis adecuadas, según indicación médica. Y lo más importante: ser disciplinado ya que tenemos una cuota grande de responsabilidad ante nuestra salud y bienestar, aunque el médico cumpla su misión.