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LA HUMANIDAD SIN LA MUJER ESTÁ SOLA

(Papa Francisco, 13 mayo de 2023)

Esta frase dicha por el Papa Francisco nos deja entrever parte de su visión sobre la mujer y su lugar en la creación de Dios, además de ser una convicción en nuestras vidas.

Me parece muy interesante traer hoy a nuestra revista lo que, en alguna medida, piensa, dice y hace el papa Francisco por nosotras, mujeres, así como también lo que señaló María Lia Zervino, Presidenta de la UMOF (Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas) en la Asamblea del 15 de mayo del 2023.

El Papa está tratando de darle el lugar a la mujer desde el mismo momento de la Creación, desde la base, desde su esencia, diríamos: “Y creó Dios el hombre a imagen suya: a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios…” (Génesis 1, 27-28a).

En la Biblia, en el libro del Génesis, primer relato de la Creación, se reconoce la dignidad y la igualdad del hombre y la mujer, y se añade que Dios les dio su bendición. Es decir, se expresa la grandeza de Su Amor que los hizo a su imagen y semejanza en igualdad dignidad. Pero qué difícil ha sido a través de los siglos reconocer esa voluntad de Dios. Qué difícil se nos hace comprenderlo y vivirlo. Cuán lejos estamos de entender la riqueza del ser hombre y del ser mujer, qué difícil se nos vuelve la armonía de la creación, el equilibrio dado por su Creador por el bien de la humanidad.

Entre otros muchos aspectos relacionados con la mujer, el Papa expresó:

• (Dios) los creó a los dos, iguales en dignidad, hombre y mujer.

• La Iglesia es una mujer.

• Desmasculinizar la Iglesia.

• Feminizar la Iglesia.

• Una Iglesia sin mujeres es como el grupo de los apóstoles sin María.

• Las mujeres tienen una capacidad de reflexión teológica diferente a la de los hombres.

• El lugar de la mujer en la familia, en la Iglesia, el lugar de mujer en la sociedad, y en el trabajo. Es necesario «afirmar el papel insustituible de la mujer en la familia y en la educación de los hijos, así como el aporte esencial de las mujeres trabajadoras en la edificación de estructuras económicas y políticas ricas en humanidad».

• La mujer tiene una preferencia indiscutible por los pobres.

• La mujer está en el principio de sinodalidad.

• La humanidad sin la mujer está sola.

El Papa va por pasos a la hora de pautar esa corresponsabilidad y participación, sobre todo cuando se reduce a la discusión sobre el acceso de la mujer a la ordenación diaconal y sacerdotal. Tal parece que nos dice, calma, todo a su momento, todo tiene un día.

No todo lo que dice, piensa y hace el papa Francisco en favor de la Mujer está reflejado aquí. Estos aspectos son para tomar conciencia de que se está caminando para feminizar la Iglesia y con ella la sociedad en su justo equilibrio.

Por otra parte, apuntamos lo que manifestó María Lía Zervino:

• La identidad antropológica de la mujer está en peligro, pues se le usa como instrumento, como argumento de contiendas políticas y de ideologías culturales que ignoran la belleza con la que ha sido creada.

• El don de la “maternidad” y la tarea de “cuidar” a sus hijos en la Iglesia.

• El don de mirar al futuro con ojos y corazón abiertos al mundo para identificar las necesidades y poder así ser “samaritanas”, compañeras de viaje, que lleven esperanza y serenidad a los corazones, ayudando, y haciendo que otros ayuden a aliviar tantas necesidades corporales y espirituales de la humanidad.

• Junto con la paz, es preciso valorar más su capacidad de relación y de donación, y que los hombres comprendan mejor la riqueza de la reciprocidad que reciben hacia la mujer, para recuperar esos elementos antropológicos que caracterizan la identidad humana y con ella, la de la mujer y su lugar en la familia y en la sociedad, que no deja de ser un corazón latente.

• Y si queremos saber qué es la humanidad sin la mujer, qué es el hombre sin la mujer, lo tenemos en la primera página de la Biblia: ES SOLEDAD. El hombre sin la mujer está solo. La humanidad sin la mujer está sola. Una cultura sin la mujer está sola. Donde no está la mujer, hay soledad, soledad árida que genera tristeza, y toda clase de daño a la humanidad. Donde no está la mujer, hay soledad.

Qué paz nos deja en el corazón leer a estos dos grandes el Papa Fran- cisco y María Lía Zervino. Este lenguaje nos aquieta, nos enrumba, nos trae paz y gozo.

María, la Madre de Dios y nuestra es para toda la imagen plena de mujer. Elegida por Dios para su Plan de Amor, de Salvación.

Al acercarnos al Tiempo de Navidad, releamos el Evangelio y contemplemos a María desde el mismo momento en el que acoge el Anuncio de Dios de que ha sido la elegida para ser la Madre de Jesús, el Salvador a través del Ángel Gabriel. Descubramos cómo ella vivió todo ese tiempo hasta dar a luz al Salvador del Mundo.

La invitación está hecha, donde estemos nosotras, las mujeres, no habrá soledades. Llenemos los espacios de la Luz que Dios nos regala cada día.